domingo, agosto 10, 2008
329. CULPA
miércoles, julio 30, 2008
328. LABERINTO

327. NO PODEMOS ESCAPAR DEL PASADO

Los amores nunca se vuelven totalmente “pasado”, nunca admiten el cierre, la clausura, siempre se conjugan en tiempo presente. Desde algún lugar siempre están al asalto. Cuando uno supone que todo ha terminado, en realidad todo empieza. Esa es la lectura que podemos hacer de la película de BABENCO: EL PASADO. Una cuidada filmación en la que especialmente los tonos de los diálogos y de los actores aparecen muy atractivo, creíble, posible. Es atractiva la manera en que filma Babenco, como guías los curiosos mundos interiores y exteriores de los actores.
Sofía es la ex mujer de Rímini (uno se entera al iniciarse la película), pero no puede, no quiere o (como si se tratara de un imperativo ético) no debe abandonarlo. Rímini hará experiencias diversas con mujeres diversas, cada una con sus curiosas formas de ser y de demandarlo, de acompañarlo, darle placer, compartir su vida, hasta darle un hijo. Cada una de ellas de alguna manera muere o desaparece, dejándolo cada vez mas huérfano, más solo. Y de alguna manera siempre renace, y en cada renacimiento está Sofía siempre presente, recordándole para qué está y por qué lo necesita. Hasta ese increíble final en el que parece que junto con las fotos – prolijamente clasificadas – se cierra una historia de mujeres, un discurso femenino de eterna posesión y reconquistar, de retorno necesario al origen del mundo.
Sofía siempre está porque aunque está convencida de que le ha enseñado a todo a Rímini (y esa es la función de algunas mujeres en la vida de los hombres) supone que la seguirá necesitando. Lo reclama, le pide opinión, aprueba o desaprueba sus elecciones. No se muestra celosa, sino convencida de que ninguna mujer la puede suplantar. No sé si Sofía está loca, es loca, se hace la loca o es simplemente mujer. Porque uno no sabe si las restantes mujeres (Vera, Carmen, Nancy) son mas cuerdas que ella, porque – en suma – le provocan mas mal que ella, que ha vivido con Rímini durante 12 años y que se conocen desde siempre.
Rímini por su parte parece enfrentado con la memoria (laboralmente no puede seguir como traductor porque le sobrevienen lagunas en el manejo de los idiomas; pero también olvida nombres, situaciones, hechos), pareciera como des-conectado de su pasado, mientras Sofía es todo pasado.
De brillante traductor y hombre seductor, Rimini se hunde en la nada para reaparecer como un personal trainer y amante de Nancy, una mujer rica y vulgar, descontrolada. Al verla con otro hombre, tiene una crisis de celos, intenta destruir el auto de ella y termina en la cárcel.
Sofía, que paga la fianza y lo libera, es líder del instituto Adéle H, un grupo de "mujeres que aman demasiado" y exhibe a Rimini como un trofeo ante sus discípulas y amigas, para comprobar la eficacia de sus teorías sobre la fuerza del recuerdo (del pasado) para el reencuentro de la pareja. Y cuando el re-encuentro parece alentar algo definitivo, Rímini se presta – como un juguete o como un trofeo - a los requerimientos de Sofía, pero milagrosamente logra recuperar al mismo tiempo su francés olvidado y la capacidad de amar a otra mujer… y sabe que no se quedará: necesariamente deberá partir.
domingo, julio 27, 2008
326. GATON Y RATON

325. FICCION Y REALIDAD


Los reúne la casualidad en BOSNIA en donde SIMON HUND (Richard Gere) afirma tener toda la información para hacerle una entrevista al mas famoso criminal de guerra. La historia saldrá en su búsqueda… para probar que no hay razones valederas para que en tantos años las fuerzas de paz y de inteligencia no lo hayan podido reconocer y apresar, como los periodistas finalmente lo hacen. La historia, sin embargo, es más compleja porque hay otras razones por las que HUND necesita encontrar a “EL ZORRO”, el victimario cruel de una guerra genocida.
Spring Break in Bosnia (La sombra del cazador): el actor de 58 años interpreta al periodista Simon Hunt, un corresponsal de guerra, que durante el conflicto en Bosnia-Herzegovina (1992-1995) sufre un ataque emocional en cámara que acaba con su carrera. Tras cinco años, Hunt regresa a Sarajevo y convence a su antiguo cameraman, Duck (Terrence Howard), de entrevistar al mayor criminal de guerra de esos años, "El zorro", basado en Radovan Karadzic, buscado aún por cargos de genocidio contra los musulmanes bosnios. La historia se complica aún más cuando son confundidos con agentes de la CIA y la cacería se vuelve una misión más que riesgosa en medio de una población serbo-bosnia, que protege celosamente al peligroso fugitivo.
El asedio -medieval pero con armas modernas- fue obra de un poeta mediocre, cuyo rencor al medio literario que lo menospreció le llevó a bombardear con saña, desde el comienzo mismo del cerco, el edificio -y, con mayor puntería, el piso- del crítico que expresó sin rodeos su desdén por la ínfima calidad de sus poemarios. De un bardo resentido que, abanderando la supuesta causa patriótica, se convirtió en el eficaz artillero que bombardeaba a diario la odiada ciudad en la que convivían musulmanes, ortodoxos, católicos y judíos, símbolo de ese cosmopolitismo y pluralismo étnico y cultural que desmentían su pretensión de una identidad homogénea e impermeable al paso de los siglos. De un asesino proclamado por la ultranacionalista Iglesia Ortodoxa Serbia "Hijo Predilecto de Jesucristo", y por su hermana Helena, "Hijo de la Iglesia Griega". De un "respetable estadista" -"parte ineludible del conflicto"- recibido con honores en una Unión Europea que se resistió a aceptar hasta el fin la neta distinción entre verdugos y víctimas. De un protegido bajo mano por personalidades de la comunidad internacional y sus representantes en Bosnia -Unprofor y unos negociadores cuyo fiel de la balanza se inclinaba siempre de su lado-, encabezadas por el presidente francés François Mitterrand. De un demagogo nacionalista para quien, lo cito, "la historia, si no es nuestra, no debe existir".
Esa inexistencia condujo a la siniestra limpieza étnica negada, maquillada, empequeñecida y disculpada por jefes y oficiales de alto rango, que amparaban con su silencio el genocidio del que fui testigo y que merecerían figurar por sus méritos en una historia universal de la infamia. Los nombres de estos cómplices o Pilatos acuden de pronto a mi memoria, pero me asquea el simple acto de escribirlos. Las verdades ocultadas tras una aparente neutralidad informativa, los hechos escamoteados -como la no distribución de alimentos a la población sitiada, la existencia de prostíbulos con prisioneras musulmanas para uso de los militares de Unprofor, el registro humillante de los periodistas a quienes se prohibía sacar la correspondencia de los asediados más allá del límite irrisorio de cinco cartas, el registro de sus maletas en la base de la OTAN en Aviano (Italia)...-, componen una larga lista de vilezas y de afrentas que me resisto a enumerar. Baste evocar que la noticia de la matanza de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica, en el enclave supuestamente protegido por la ONU -exculpada incluso por un negociador japonés-, se retuvo por espacio de 40 días y que fue una triste primicia del periódico en el que escribo estas líneas el día siguiente al que entrevisté a unos supervivientes de aquel horror.
Imaginar que dicho silencio cómplice no iba a tener un precio, era vivir fuera del planeta. La fractura abierta entre Occidente y el Islam -incubada por el fracaso de las sociedades musulmanas a subirse al tren de la modernidad- se ensanchó entonces. Centenares de defensores de la justísima causa bosnia se transformaron en yihadistas que de Bosnia, pasando por Chechenia, se integraron en las filas del islamismo radical de Argelia para agruparse luego en las de Al Qaeda. Por no poner fin con rapidez al sitio de Sarajevo -¿hubiera durado éste 40 meses si los asediadores hubieran sido musulmanes y los asediados cristianos?-, se habría evitado tal vez la barbarie de los atentados de Nueva York, de Londres y de Madrid.
El bardo-tirador fugitivo durante 10 años a la justicia internacional contó con la complicidad de un ultranacionalismo obtuso para el que seguía siendo un héroe. Habrá que conocer ahora a quienes lo albergaron en monasterios ortodoxos y le brindaron una eficaz protección contra la que se estrellaron los esfuerzos de la ex fiscal del Tribunal Internacional de La Haya Carla del Ponte.
El monje curandero barbudo que ha aparecido esta semana en los servicios informativos de la televisión internacional deberá rendir cuenta, al fin, de sus crímenes de guerra y contra la humanidad. Falta aún en el juicio su compadre Mladic, el carnicero de Srebrenica que arengó a las aterrorizadas mujeres del enclave con un ignominioso "y ahora vais a tener el honor de ser las esposas de mis valientes soldados" en las narices del coronel de Unprofor con quien brindó con champaña. La paz y la reconciliación en los Balcanes serán posibles entonces, pero el juicio de los culpables no resucitará a las 130.000 víctimas de la limpieza étnica ni devolverá al circuito de la palabra escrita el tesoro consumido por las llamas en el incendio de la Biblioteca. Juan Goytisolo
miércoles, julio 23, 2008
324. ENCENDER CANDELAS
323. ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
¿El fin que persiguen es compartible con los medios elegidos? Si la educación representa una verdadera promoción de la persona, ¿se puede optar por la prostitución como forma para alcanzarlo? ¿Tiene algún sentido este tipo de comercio cuando se trata de jóvenes que pueden elegir otras formas de vida y de trabajo, más compatibles con sus aspiraciones y futuras? ¿O se trata, simplemente, de una forma mas refinada de prostitución que para lograr incrementar los ingresos cultiva el perfil de las mujeres que se ofrecen con presuntos o reales estudios universitarios?
Aunque parezca extraño, el último grito de la moda capitalista es el auge de los servicios de agencias de acompañantes y el turismo sexual acrecientan el fenómeno de las prostitutas universitarias. En los últimos años, jovencitas con proyectos profesionales, buenas familias, varios idiomas en su CV y maratónicas sesiones de gimnasio marcan tendencia en el negocio de la prostitución VIP. La “doble vida” es sinónimo de pesos; en el mundo y, por supuesto, en la Argentina.
Según un informe elaborado y difundido en los medios, las chicas que posan en las vitrinas de los portales VIP apenas llegan a los 30 y su perfil psico-físico-cultural puntúa mucho más arriba de la media del ambiente. Trabajan en forma independiente, gran parte de ellas estudian carreras universitarias, manejan varios idiomas y cuidan su "presencia" como si fueran verdaderas modelos de televisión. “Transmiten que son lindas y que, además, pueden hacerte quedar muy bien en una cena de negocios"
Sus clientes son personas con altos cargos y poder adquisitivo elevado. Muchos son extranjeros, pero también hay empresarios exitosos de nuestro país. “El turista busca compañía por uno o más días completos y paga en dólares. El cliente local, en cambio, contrata servicios cortos”. En ambos casos, se busca pasar un momento agradable con la seguridad de que obtendrán exactamente lo que contrataron por medio del sitio. Generalmente, los lugares para la cita son elegidos por ellas. “Puede ser en el hotel o en su propio departamento también, pero no todas pueden o quieren acondicionarlo para recibir a un cliente de estas características entonces prefieren hacer servicios a domicilio”.Actualmente, cuatro de cada diez prostitutas de agencia son universitarias y hasta respetan características similares: provienen de buenas familias, mantienen un nivel de consumo alto, se pagan los estudios en universidades privadas, hablan un buen nivel de inglés y tienen vidas sociales normales, que mantienen intactas más allá de sus actividades "extracurriculares". “Todas dicen que serán prostitutas por un tiempo, pero en muchos casos, quedan pegadas... aún con su titulo bajo el brazo”.
Según declaraciones: “Mañana, por ejemplo, voy a la facultad a rendir un parcial y a buscar unos apuntes y después, a eso de las 19, recién arranco con el trabajo”, dice, enchufadísima. Se calma. Sabe que “trabajar” para ella significa prostituirse y, por eso, empieza a contar su historia con un poco más de cautela: habla de los altos precios que cobra (entre 400 y 1500 la hora “depende el señor”) comenta que sus clientes son “caballeros” con los que, muchas veces, terminan hablando de sus respectivas profesiones.
De la misma manera que – en el futuro – dispondrán de una “cartera de clientes” en sus respectivas profesiones, también aquí el cuidado ejercicio de la prostitución (con el uso de curioso y atractivos eufemismos) genera una selección de clientes a los que se atiende periódicamente muchas veces con pagos y recompensas adicionales (viajes, vacaciones, regalos o recomendación para algún trabajo). De esta manera quien presta el servicio y los usuarios se aseguran seguridad, confidencialidad, refinamiento y atención de primer nivel.
sábado, julio 12, 2008
322. SUEÑOS Y CULPA
La película de Woody Allen, “El sueño de Cassandra” es una proyección de sí mismo y de la presencia de la culpa que fluye de manera creciente. Hay un momento en el relato en que todo es posible, porque ante los dos hermanos que comparten tiempos y aventuras (entre ellos el barco recién adquirido: CASANDRA) se abre el futuro y que los riesgos puede encontrar en la propuesta que le realiza el tío, hermano de la madre, es una salida saludable. Como toda tentación, hay un momento de convencimiento, de auto o mutuo convencimiento, de engaño racional y justificatorio de la ciencia. Pero cuando se traspasa una línea, la delgada línea roja de una acción que no puede regresar atrás, ya no hay vuelta atrás.Hay acciones, en la vida, que permite compensaciones, regresos, vuelta atrás, reconciliaciones, disculpas, heridas que se sanan… pero hay otras que no admiten regresos: lo hecho, hecho está… y no se puede volver atrás (por ejemplo, una violación o un crimen) Casandra es un barco, símbolo de los sueños de dos hermanos, Ian y Terry, quienes tienen diversos motivos para necesitar mucho dinero y aceptan cometer un crimen como forma de “pagar” los regalos y las ayudas del tío. Ian, parece capaz de todo por su ambición; Terry, en cambio, debe resolver sus problemas deudas con el juego. Los dos hermanos, están interpretados de manera excelente por Ewan McGregor (Ian) y Collin Farell (Terry). Aquí se contraponen dos visiones opuestas de una misma persona. Ian, en un principio parece que es más sensato y más comedido que Terry, un ejemplo a seguir.
Pero cuando los hechos se consuman y el dinero aparece, se acallan los interrogantes de la conciencia, Ian quiere mantener lo hecho y ser fiel a lo acordado y Terry se desbarranca bajo la voz y el peso de la culpa. Los diálogos son los propios de las películas de W. Allen, pareciera que él mismo el que se apropia de los personajes y habla a través de ellos. T
erry el chico jugador, desprolijo y malo, es el que más dudas tiene a la hora de matar y el que más se arrepiente después de haberlo hecho. Es decir, aquí se enfrentan dos fuerzas, por un lado, las falsas apariencias y la codicia (Ian) y por otro lado el arrepentimiento y la culpa (Terry).
El tema retoma la culpa después del crimen que se respiraba en “Macht Point”: pero allí el azar jugaba una pasada favorable y tenía la virtud de desplazar el tema de los hechos del campo de la ética al campo de la ley: “si no me descubren no seré culpable”. Aquí - ¿W. Allen arrepentido – la ley no descubre nada, sino que es la conciencia moral la que intenta llegar con datos a la ley: entregarse a la policía es visto como una forma de expiación.
Obvio que “El Jugador” y “Crimen y Castigo” de Dostoiewski es lo que se respira en el fondo de una historia que tiene desarrollo y final inesperado.
miércoles, julio 09, 2008
321. DE PRONTO, MI PADRE
320. LA FUERZA DEL AMOR + GORZ


André Gorz no quiere quedarse atrás, no soporta la posibilidad punzante de vivir sin su compañera de toda una vida. “A veces, en la noche, veo la silueta de un hombre caminando detrás de una carroza a lo largo de un camino desierto y un paisaje desierto. Yo soy ese hombre. No quiero asistir a tu cremación, no quiero recibir tus cenizas en un recipiente", se duele el anciano enamorado.
Lettre a D. Historie d' un Amour (Cartas a D. Historia de un Amor) reúne esa lista de confesiones tiernas y elocuentes. Gorz las publicó poco después de enterarse de que Dorine estaba enferma, pero recién hoy se ha convertido en un bestseller, que supera sus análisis del fin de proletariado o sus estudios de las relaciones laborales.
A los 83 años, el otoño pasado, esa carta de amor comenzaba con una confesión muy bella: “Acabas de cumplir 82 años. Sigues siendo tan bella, graciosa y deseable como cuando te conocí. Hace cincuenta años que vivimos juntos; y te amo más que nunca. Hace días te dije que había vuelto a enamorarme de ti. Y tu vida desbordante me hace feliz, abrazando tu cuerpo contra el mío”. Seguían ochenta y tantas páginas de amor y esperanza, teñidas de melancolía, ante la contemplación de dos niños, dos jóvenes, un hombre y una mujer que siempre habían vivido condenados al destierro. Ella era una inglesa que hizo su vida en París. Él era un judío austriaco que consagró su vida a soñar un mundo nuevo que solo terminó encontrando en el cuerpo de la mujer que amó, Dorine. A lo largo de su Carta a D., André Gorz pasa revista a su vida en común. Y advierte que fueron una pareja de solitarios, apátridas, sin tierra, sin familia. Y en esa tierra de nadie del amor fiel, André y Dorine terminan por encontrar la patria inmaterial de un amor que va más allá de la muerte. André y Dorine discuten, cuenta él, la posibilidad de suicidarse. Están solos. Y la muerte, escribía André Gorz, sería para ellos una nueva tierra prometida, donde continuarían amándose. Es una larga carta en la cual el filósofo francés comienza cuestionándose las razones por las cuales su esposa estuvo tan poco presente en su obra siendo que era la persona más importante de su vida y sin quien su obra probablemente no habría tenido el impacto que tuvo por todo lo que ella lo apoyó y ayudó.
martes, julio 08, 2008
319. AMOR Y EPISTEMOLOGIA
martes, julio 01, 2008
318. SUFRIENDO PERO AL FIN LIBRES

317. DIAS DE GLORIA

316. VIERNES
sábado, junio 21, 2008
315. LA JOVEN VIDA DE JUNO

Juno – en una construcción actoral impecable – es una estudiante de 16 años que queda sorpresivamente embarazada de un compañero con el que no sabe muy bien qué vínculos lo unen. Ambos debutan – afirman – como “sexualmente activos”. No se desencadena el drama ni en sí misma, ni en su entorno, ni siquiera en su familia: pero ella es la que debe crecer para encontrarle la vuelta a su nueva vida, ya que a partir de ese momento todo será descubrimiento: en su cuerpo, en sus costumbres, en sus compañeros, en quienes lo rodean.
A nadie se le puede pedir que sea experto en aquello que vive por primera vez: por eso cada uno de los actores involucrados va procesando ideas, sentimientos, decisiones. Incluido el universo de los adultos: el padre y la madrastra llaman la atención por la serenidad con que reciben la noticia (se alegran que no se trate de una expulsión del colegio o de un asunto de drogas) y acompañan el proceso; los educadores de la escuela están ausentes, ya que sólo se menciona una discutible clase de educación sexual; la pareja que aparece como solución para el recién nacido vive situaciones de inmadurez y una manifiesta incompatibilidad que los llevará irremediablemente al fracaso. Los adultos no solamente no representan un mundo seguro y perfecto, sino un espejo demasiado frágil en el que cuesta reflejarse.
Lo curioso de la película es que no se plantea – en principio – ni el problema del embarazo indeseado y adolescente, ni se plantea la legitimidad o no del aborto. Puede ser que ambas cuestiones sean relevantes, pero en el universo de pensamiento y de discurso de estos chicos no es ese el planteo (sólo hay una escena – previa a la consulta en una organización pro abortista – en la que una compañera oriental le pide a Juno que no aborte) sino que en realidad lo que todos discuten es “qué hacer con sus vidas”. No se pone en cuestión los principios morales, el bien o el mal, lo correcto o lo censurado: el tema se instala como naturalmente, como propio de un momento en que muchas cosas parecen generacionalmente naturales. Los temas, principios o referencias religiosas son directamente ignorados.
Frente a estas realidades estamos nosotros los adultos, como están en su sitio los adultos de la película, haciendo lo que debemos o podemos y tratando de construir los discursos propios de la educación. No siempre coherentes, apropiados, convincentes, seguros, verdaderos. No es que lo que haga, piense, diga o acepte la nueva generación sea deseable y bueno, sino que es la realidad con la que podemos y debemos trabajar. Porque a pesar de su aparente seguridad y sus discursos agresivos hay mucha vulnerabilidad, debilidad, necesidad (la charla con el esposo del matrimonio que se hará cargo del bebé y con el padre son pruebas de ello)
Para los adolescente de esta generación – y es posible notarlo a diario en las aulas – no se tratar de dramatizar, alterarse, tomarse todo a la tremenda, sino de encontrar en todo el sentido del humor, el tono adecuado, el momento, la persona y el lugar para tratar de abordar los temas y problemas con serenidad.
Principalmente al final – cuando aparece el fantasma de la soledad y Juno no termina de saber con quien, además de su amiga, puede compartir su vida - hay una creciente construcción de la idea de confianza en los valores humanos: la fidelidad a uno mismo y a sus compromisos, los afectos sinceros y el verdadero sentido del amor, que emerge del casual pero sabio diálogo con su padre. La imperceptible y sólida maduración interior la convence de varias ideas: el amor se construye, las parejas se mantienen unidas si se respetan como tales y se aceptan como son y la relación sexual y el embarazo que deberían haber llegado como consecuencia del amor, aunque hayan representado para Juno y su pareja el pasaporte para descubrirse y enamorarse.
La estética de la película es muy adolescentes (paisajes, dibujos, colores, el cambio de las estaciones, habitaciones, clima y lugares de la escuela, prácticas de deportes). Curiosamente hay íconos de la cultura adolescente que, por alguna razón, están ausentes: teléfonos celulares, televisión o computadora (asociadas a videojuegos, chateo, o internet).
sábado, junio 14, 2008
314. DESAPARECIO UNA NOCHE

La película “Desapareció una noche” primera película dirigida por Ben Affleck, con Casey Affleck, Michelle Monaghan, Morgan Freeman, Ed Harris, John Ashton, Amy Ryan, Titus Welliver, y sobre novela del mismo autor de “Río Místico” muestra un relato de creciente complejidad sobre un tema controvertido: el secuestro y la violencia sobre los chicos (algún frecuente en muchos lugares del mundo). Lo curioso de la película es esa voz que va relatando no sólo lo sucedido o lo que sucedió, sino en entorno, la gente, los temores, las frustraciones, las dudas que tienen no sólo los protagonistas, sino el entorno en donde suceden las acciones (Boston). La pareja que se hace cargo – por pedido de sus familiares – del secuestro junto con la policía vive y expresa sus desacuerdos en términos de estrategias: sus vidas se juegan con la historia. De hecho hay momentos de tensión y de una violencia que pasa de lo implícito y sugerido a lo implícito (el tiroteo en la casa, el descubrimiento del cuerpo de un niño desaparecido, la muerte de un oficial, la irrupción armada en un bar).
Hay un momento de la película (después del episodio en torno a la laguna artificial formada en una cantera abandonada) en que todo llega a un final desesperante: Amanda, la niña ha desaparecido, está muerta, a su madre le entregan un acta de defunción y una ceremonia cierra la historia. Pero uno tiene la sensación de que falta algo, que falta lo más importante.
Siguen desapareciendo chicos y se mantiene la lucha de la pareja protagonista Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Pero hay algo de comienza a de-velarse a partir de un punto límite: el momento en el que el instrumento de la justicia, quien se dedica a la búsqueda de personas desaparecida, comete una injusticia, al matar por su cuenta a un secuestrador de chicos.
Sabe que más allá de eso no hay otro fondo, que ha llegado al final. Desde ese lugar y desde las confesiones del policía Remy Bressant (Ed Harris) - que juega el papel de interlocutor de estrategias y de criterios - comienza a descubrir los principios éticos (o la ausencia de los mismos) que dispara los dilemas morales. Porque el tema no es matar o no matar, decir la verdad o mentir, descubrir culpables o inventarlos, informar correctamente o crear informes falsos… sino que todas esas acciones no son en sí mismas ni buenas ni malas, ni condenables, ni discutibles. Dependen de la intención de quien lo ejecuta: si los fines son correctos, si lo que se persigue es bueno, si la solución es un estado ideal o superior al estado real todo se justifica, todo puede ser salvado.
"Un niño nunca te juzga. Siempre pone la otra mejilla. No hay nada más cristiano que un niño", dice un personaje. Y es una forma de anticipar los argumentos. La violencia parece ser un hecho normal, natural, imposible de erradicar de la sociedad. Lo que se plantean son dicotomías entre la elección ética, propia del individuo, y la moral del conjunto. Lo que se debe hacer y lo que uno – en cada circunstancia – puede hacer.
Buscar, de-velar, recordar implica someter a sospecha todo, y Patrick inicia un proceso inquisidor (peguntar, inquirir) que va descubrimiento la trama de mentiras que ha acompañado la desaparición de la ya casi olvidada Amanda: todos tienen razones para explicar lo que han hecho, porque los hechos pueden ser malos, pero pueden estar debidamente justificados. Y un velo sigue a otro velo, un descubrimiento a otro descubrimiento, porque la verdad tarda en aparecer, se resiste, ama el ocultarse.
Cuando por fin llega al lugar definitivo, cuando “le da alcance a la verdad”, los seres perfectos, los héroes públicos, los homenajeados(Jack Doyle: Morgan Freeman), son los que ocultan sus miserias, pero tienen atendibles razones para hacerlo.
Allí, al final, cuando todo se aclara, los conflictos éticos son los más intensos. Ya con anterioridad ya Remy, había anticipado: ¿Matar? Depende de otra cuestión: a quién se mata. Y se puede agregar: cómo se mata, quién mata, cuándo se mata, por qué se mata. Estos interrogantes relativizan el “no matarás” y no habilitan o lo prohíben según conveniencia. Pero en el diálogo final – absolutamente kantiano en donde los imperativos rigen sin condicionamientos y sin inclinaciones, por el absoluto “deber ser” – se enfrentan las dos posturas: la acción del secuestro fingido se justifica plenamente porque la vida presente y futura de la niña Amanda corre serios riesgos debido al miserable e irrecuperable tipo de vida que lleva la madre… y por la excelencia de vida que le ofrecen los “nuevos padres”… por el contrario Patrick supone que el secuestro siempre está mal, que el bien presente y futuro no se puede construir sobre un engaño, una mentira, una agresión. Uno y otro apuestan al futuro, a lo que diría Amanda grande sabiendo lo sucedido y cada uno imagina lo que le corresponde. Patrick sabe que perderá a un amigo a quien admira y que ha sufrido mucho (Jack Doyle también ha perdido un hijo en un secuestro), y sobre todo – y esto casi es un ejemplo típico de Kant – su decisión le hará perder a la persona que más quiere, a Angela, que le ha advertido que si termina denunciando la situación lo abandonará. Patrick toma la decisión y supone, exige que la verdad prime por sobre cualquier tipo de condicionamiento.
Es más: la escena final es trágica, pone a prueba los principios éticos, porque la situación degradante denunciada por los “buenos” secuestradores se sigue produciendo… y Patrick debe quedarse como un salva-vidas de ocasión para una Amanda que seguramente crecerá abandonada.
Todos los debates siguen abiertos… y la película permite una serie de discusiones para revisar los principios al calor de las determinaciones morales que debemos afrontar.
lunes, junio 09, 2008
313. VERDADES INCÓMODAS + ORACULO / 2
En nuestro tiempo reconocerse esa misma resistencia a las profecías horrendas que experimentó Casandra en su época, y con su pueblo y sus vecinos. Cuando nos enfrentamos con una predicción ominosa que alude a fuerzas inmensas sobre las que no es fácil ejercer influencia alguna, mostramos una tendencia natural a rechazarla o no tomarla en consideración. Mitigar o soslayar el peligro podría requerir tiempo, esfuerzos, dinero, valentía; quizás incluso alterar las prioridades de nuestra vida, Además, no todas las predicciones de desastres se cumplen (ni siquiera las formuladas por científicos). Así cuando nos enfrentamos a profecías nuevas e incómodas la reacción es decir: "improbable; catastrofista; jamás hemos experimentado nada remotamente parecido; tratan de asustar todo el tiempo a todo el mundo; es malo para la moral pública." Más aún, si los factores que precipitan la catástrofe anunciada están actuando desde hace mucho tiempo, entonces la propia predicción constituye un reproche indirecto y tácito. ¿Por qué nosotros, ciudadanos corrientes, hemos permitido que se legase a esta situación de peligro? ¿No deberíamos habernos informado antes? ¿Acaso no somos cómplices al no haber tomado medidas para asegurar que los dirigentes políticos eliminasen la amenaza?
Existen medios para que los políticos decidan y hallen una vía intermedia y segura entre la acción precipitada y la impasibilidad. Se requiere, empero, una cierta disciplina emocional y, sobre todo, una ciudadanía consciente e instruida, capaz de juzgar por si misma hasta qué punto son amenazadores los peligros anunciados.
Idea original en Carl Sagan. "Miles de Millones. Reflexiones sobre la vida en el universo". B S.A. 2001. Madrid.
312. ORACULO Y VERDADES / 1
Para determinar la prudencia de su empeño, mandó emisarios a consultar al oráculo de Delfos. Cabe imaginarlos cargados de regalos opulentos. La pregunta que los emisarios hicieron en nombre de cReso fue: "¿Qué sucederá si Creso declara la guerra a Persia?" Pitia respondió, sin titubear: "Destruirá un gran imperio"
Regresaron con la noticias y Creso pensó: "Los dioses están con nosotros" - o algo por el estilo - y atacó. Convencido de apoderarse rápidamente de las satrapías invadió Persia con sus ejércitos de mercenarios...y sufrió humillante derrota. No solo el poder de Lidia quedó destruido sino que él mismo se convirtió para el resto de su vida en patético funcionario de la corte persa, brindando consejos de poca monta a dignatarios que lo recibían con indiferencia. Aquella injusticia le hizo verdaderamente mella. Al fin y al cabo, se había atenido a lo prescrito. Solicitó consejo al oráculo - lo más para la época - pagó espléndidamente por la consulta y ella lo engañó. Así que envió otro emisario (esta vez con regalos mas modestos ajustados a sus menguadas posibilidades) y le encargó preguntar en su nombre: "¿Cómo pudiste hacerme eso?".
He aquí la respuesta, según la historia de Herodoto: La profecía de Apolo advertía que si Creso hacía la guerra a Persia destruiría un poderoso imperio. Ante tales palabras, lo juicioso por su parte habría sido preguntar de nuevo si se refería a su propio imperio o al de Ciro. Pero Creso (o sus emisarios) no entendió lo que se le decía ni inquirió más. La culpa es enteramente suya. Si el oráculo de Delfos hubiese sido sólo una estafa para desplumar monarcas crédulos, desde luego habría necesitado excusas para justificar los inevitables errores. En estos casos son corrientes las ambigüedades disimuladas. Sin embargo la lección de Pitia es pertinente: tenemos que formular bien las preguntas, incluso a los oráculos; las preguntas han de ser inteligentes, aún cuando parezca que ya nos han dicho exactamente lo que deseábamos oir. Todos los seres humanos, pero especialmente los políticos, los que gobiernan, no deben aceptar respuestas a ciegas, deben comprender; y no deben permitir que sus propias ambiciones oscurezcan su comprensión. Hay que proceder con sumo cuidado a la hora de convertir una profecía en acción política.
Este consejo es plenamente aplicable a los oráculos modernos: los científicos, los tanques de ideas, las consultoras, los encuestadores, los asesores, los periodistas, los grupos de investigación y universidades, los institutos financiados por las empresas y las comisiones asesoras. Hasta los mismos compañeros de ideas en los partidos. Muy raramente y en general de mala gana los políticos interrogan al oráculo y reciben una respuesta. Pero si lo hacen, deben saber preguntar y saber escuchar. Repreguntar si es necesario y saber interpretar. En la actualidad los oráculos suelen manifestar sus profecías aunque nadie las solicite. Sus declaraciones a menudo son mucho mas detalladas que las preguntas. Las estimaciones se formulan a veces en términos de probabilidades numéricas. Parece casi imposible que el político más honesto emita sencillamente un si o un no. Los políticos tienen que decidir qué hacer con la respuesta, si es que hace falta tomar alguna medida, pero primero deben comprenderla. En razón de la naturaleza de los oráculos modernos y de sus profecías, los políticos precisan, ahora más que nunca, entender los lenguajes, los códigos, las personas, los números, la ciencia y la tecnología.
Con frecuencia, en conversaciones informales, algunos preguntan: ¿nadie le puede decir que está equivocado, qué esa no es la manera, que ésa no es la respuesta? Y surgen diversas interpretaciones. En realidad: (1) muchas veces los que están en el poder se muestran tan seguros que no quieren ni recurrir ni escuchar a los oráculos; (2) si los escuchan exigen que siempre le anuncien las cosas que ellos mismos piensan; (3) muchos oráculos cercanos al poder tienen miedo de emitir su anticipo o interpretación; (4) aun cuando hablen, digan la verdad, tengan atrevimiento… las respuestas pueden ser malinterpretadas: usarlas precisamente para decir lo contrario de lo que se ha pronunciado. Como afirmaba en 1520 Tomás Moro en su Utopía la tarea de asesorar y acompañar a los gobernantes es una tarea realmente insana. A menos que vivamos en una verdadera democracia.
Idea original en Carl Sagan. "Miles de Millones. Reflexiones sobre la vida en el universo". B S.A. 2001. Madrid.
domingo, junio 08, 2008
311. PROMESA DEL ESTE + BAÑO DE SANGRE
es Nikolai, un ruso creíble que vive en Londres y forma parte de la mafia del Este, manejando tráfico ilegal de diversos productos. Hay un juego de identidades cruzadas, de pasados oscuros, de historias que se cruzan. Y ése es el motivo por el que Naomi Watts una enfermera hija de rusos también forma parte esencial de esa historia.310. EXPIACION, DESEO Y PECADO

Lo que llama la atención de la película es este juego de versiones, de miradas, el cruce de lo que se ve y lo que efectivamente sucede, el presente y el pasado, el presente reciente y el pasado inmediato. Como si la vida nos diera la posibilidad de rebobinar, de revisar con atención que es lo que ha pasado o está pasando.
No es solo un juego de tiempos, de pensamiento que regresan, de recuerdos que se mezclan con el presente en una mente afiebrada. No: es algo mas. La mirada no lo puede abarcar todo, hay algo nouménico en ella, siempre hay cosas que se nos escapan, que no se nos convierten en fenómeno. Las imágenes que vuelven nos permiten atrapar la realidad, mas fenómenos (la fuente, la biblioteca, el encuentro en la ciudad, la presencia fantasmal en una humilde casa de un barrio de Londres, la misma guerra).
Si la escritura abre el relato, si el sonido de la máquina de escribir marca el ritmo de la música y es la música misma, si la escritura cierra la película. Si la película es la historia que se cuenta en la novela que se presenta sobre el final, novela que Tallis ha pretendido escribir toda su vida (porque es en realidad una forma de construir y expiar su propia vida), la realidad no puede ser tal, sino que lo verosímil, lo conjetural es lo que asoma detrás de las escenas… y es lo que en definitiva nos sorprende al final, al tiempo que nos deja con las manos vacías, con un amor que se define como posibilidad, nunca como realidad.
Conocer es construir, recordar es dar versiones y dar versiones es decidir la vida de los otros. Las miradas salvan o condenan, nos descubren o nos sumergen en el infierno (Sartre). Los hechos nos condenan: no podemos regresar a ellos – como regresan las escenas – para reconstruir la versión indicada. Historia y película son el eco de la vida misma.
lunes, junio 02, 2008
309. CUARENTA AÑOS DESPUES

