domingo, octubre 14, 2007

198. AVICENAS, MAIMONIDES Y UN VIERNES LLUVIOSO


Estoy frente a mi notebook y trato de ubicar algunos textos de la presencia de los árabes en la Europa medieval. Quiero sumarle al desarrollo sistemático de sus ideas, algunos fragmentos en los idiomas y en las grafías originales. Han irrumpido nuevamente en el departamento. La lluvia no me deja ver demasiado y, además, estoy concentrado en mi trabajo. Pero allí están. Han llegado juntos esta vez y han entrado como buscándose después de varios días. Ella deja hacer, parece que le hubiera concedido la dirección de los acontecimientos: se abandona con una entrega infinita. Hay algo de Avicenas: es bueno. Está el texto en castellano, hay una traducción latina y el original árabe. Curiosa grafía. Me cuesta ubicarla en mis hojas. El abrazo es incontenible y el juego mutuo no reconoce límites: se lo han permitido todo. La lluvia lava los cristales pero permite verlos cuando se internan hacia una habitación cercana para ponerse cómodos y disfrutar. Sólo veo sombras. Mientras tanto aparece un texto de Avicebrón y otro de Maimónides: en algunos casos aunque judíos, los originales son árabes. Las sombras se mueven en la penumbra acompañadas por el juego de las gotas de lluvia en las ventanas. No se ve casi nada, no se oye: pero todo está allí para el banquete mutuo. Y se ve que lo están degustando como no lo han hecho nunca. Me admira la cantidad de materiales disponibles: internet de ha convertido en la biblioteca infinita de Borges y los servidores son bibliotecarios desganados que no nos conceden demasiada información y somos nosotros los que salimos a la búsqueda de los materiales que duermen en insólitos estantes, cajones, archivos, sótanos...La red es una telarana finísima en la que anidan los textos de filosofía. Se han levantado y el abrazo es el de dos cuerpos fundidos. Imprimo un par de hojas, archivo otras páginas, y me dejo llevar por la imaginación. Descansan, como yo en esta mañana de viernes, de lluvia, de octubre. Un llamado me despierta. Ya se han ido.



197. LO MEJOR DE NUESTRAS VIDAS

Tal vez sea cierto. Tal vez sea una condición de la vida misma. O tal vez sea una condición de la vida de estos tiempos: la insatisfacción. Nunca sabemos si lo que tenemos nos satisface. Siempre andamos a la búsqueda (a tientas freciemente) de lo que debe venir, de lo que realmente nos gulsta, de lo que debería ser nuestro lugar o nuestro futuro. La película francesa es un exquisito producto que en un espacio mínimo y en un tiempo acotado juega con estas cuestiones, con una economía de relato admirable y un resultado atrayente. Es antológica la referencia a los amores de Simone de Beauvoir y Sartre. Y hay una canción que resuena en los oído de una de los personajes que muestran mucho de todo esto, cargado de amores contrariados y de vidas en discusión: SABIA QUE ME ESRABAS, SABIA QUE NO PODÍAMOS ESTAR SEPARADOS MUCHO TIEMPO. VUELVO A BUSCARTE. COMO VES, NO HE CAMBIADO MUCHO. Y VEO QUE POR TU LADO ATRAVESASTE BIEN EL TIEMPO. Es verdad que la joven protagonista es una personalidad soleada que va iluminando con su frescura cada una de las escenas. Esa simplicidad es contagiosa. ¿Cuantas personas soleadas necesitamos, tenemos, deseamos en nuestra vida?

196. ¿CUAL ES EL LUGAR DE LA EDUCACION?

Alguna vez se proclamó que la educación era un camino de civilización para combatir la barbarie. Seguramente el concepto muy europeo de civilización ilustrada y el muy excluyente y discriminatorio de barbarie deben ser condenados, pero en el fondo la educación es constructora de civilización (cultura, cultivo de lo humano) en contra de la barbarie (como descontrol o ausencia de los caracteres mas humanizantes). Observando las noticias que no hacen mas que sintetizar percepciones evidentes, cabe formularse algunas preguntas: (1) ¿Funciona algún sistema educativo en la provincia de Buenos Aires? (2) Si funciona, ¿Por qué no incluye a todos los que diariamente son apresados por actos delictivos? (3) En el caso de que tales adolescentes estén o hayan pasado por el sistema, ¿cuál es el aporte que la educación y la escuela pueden realizar a la construcción efectiva y real de una mejor sociedad? Llama la atención que cuando se divulgan estos datos y noticias, no aparezca ningún representante de los ministerios de educación para dar sus propias versiones o explicaciones o, en su defecto, para reconocer que la educación no tiene posibilidades de transformar a los individuos socialmente excluidos o de construir una sociedad mejor (conclusión realmente lapidaria que implicaría la inmediata renuncia del

En la provincia de Buenos Aires , los menores delincuentes: éste es el fenómeno más crítico que enfrenta el gobierno bonaerense en cuestiones de seguridad. Según las estadísticas oficiales, cada vez hay más adolescentes que cometen crímenes. Desde el 1° de enero hasta el 31 de agosto pasados fueron aprehendidos 74 chicos por día, es decir, tres por hora. También hay registros policiales que muestran que el 80 por ciento de los menores aprehendidos tienen que ser devueltos a sus padres aunque hayan cometido delitos graves. Es que si los chicos tienen menos de 16 años no reciben condena por sus crímenes. Son inimputables. No importa si se cobraron, por ejemplo, una vida. Tal vez por eso, según jueces de menores y policías consultados por La Nacion, cada vez son más los chicos que llevan armas en los asaltos. “Están proliferando los chicos de 13 o 14 años que cometen delitos a mano armada y la ley nos impide tutelarlos. Hoy, si un chico tiene menos de 16 años y comete un delito –cualquier delito–, no importa: está fuera de la Justicia. El mensaje que se les da a los chicos es el de la impunidad”, dijo una jueza de menores.Esta situación, según argumentó el ministro de Seguridad provincial, es promovida por la “falta absoluta de contención que hay respecto de ellos. Menores que se fugan de su casa, menores que están fuera de los sistemas educativos, que no tienen perspectivas de trabajo, que no tienen escolaridad, que no tienen capacitación laboral, que no tienen expectativas o perspectivas. Entonces, éste es el fenómeno más crítico, ¿no?”. Las últimas estadísticas divulgadas por esa cartera ilustran el crítico fenómeno: desde el 1° de enero hasta el 31 de agosto de este año, la policía bonaerense aprehendió a 18.078 menores; como se dijo, a 74 chicos por día. La mayoría fue capturada en el Gran Buenos Aires. Se dijo que son pocos los menores que quedan detenidos. La subsecretaria de Promoción y Protección de los Derechos del Niño de la provincia, Cristina Tabolaro, dijo: "A la fecha, en el sistema institucional, hay 500 jóvenes privados de su libertad; de esos, hay 159 en el régimen de semilibertad". Las estadísticas del Ministerio de Seguridad también marcan un sostenido aumento en la participación de menores en delitos: en 2004 hubo 26.089 menores detenidos, un promedio de 71 por día; en 2005, 27.072 (74 por día), y en 2006, 29.333 (80 cada 24 horas). Las autoridades provinciales temen que este año ese promedio quede superado en diciembre.

miércoles, octubre 10, 2007

194. ERES UN AMOR QUE ME INCOMODA

Oído al pasar, ya no sé cuándo, no recuerdo dónde:

Eres un amor que me incomoda, me desconcierta, me invade,
revoluciona cada parte de mi, los íntimos secretos,
me atropella, arremete, destruye, toma posesión,
marca su territorio, construye sus moradas, hunde sus raíces,
hace preguntas, desconfía, me llena de dudas y misterios.
Eres un amor que desasosiega, inquieta, se torna un torbellino,
me envuelve, me absorbe, me penetra.
Eres un amor que me incomoda, me saca de los bordes, se mete en los resquicios,
buscas las grietas, anida en las preguntas, siembra sospechas,
revisa mi pasado, me pide que renuncie a mis fantasmas,
que siembre de abrazos las ausencias
y borre la seguidad de las cadenas.
Eres un amor que me incomoda, me lanza al porvenir, me llena de silencios,
entorpece mis palabras, se atrinchera en mis razones y me desarma.
Eres un amor que me incomoda detrás de la fresca carcajada,
del juego de vocablos, las miradas,
que registras mi cuerpo y mis entrañas
que no admite fronteras ni murallas,
que construye con fuerza la morada.
Eres un amor y has estallado en la vida de dos sin prepararnos
para expandirse sin usura y arollar el desamaparo.
Eres un amor que me incomodas y se torna necesario, nuestro, propio,
definitivo, fuerte, misterioso. Nada.

193. PLATON + EL BANQUETE

“Es más largo de contar, pero, con todo, te lo diré Sócrates. Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también Poros, el hijo de Metis. Después que terminaron de comer, vino a mendigar Penía, como era de esperar en una ocasión festiva, y estaba cerca de la puerta. Mientras, Poros, embriagado de néctar -pues aún no había vino-, entró en el jardín de Zeus y, entorpecido por la embriaguez, se durmió. Entonces Penía, maquinando, impulsada por su carencia de recursos, hacerse un hijo de Poros, se acuesta a su lado y concibió a Eros. Por esta razón, precisamente, es Eros también acompañante y escudero de Afrodita, al ser engendrado en la fiesta del nacimiento de la Diosa y al ser, a la vez, por naturaleza un amante de lo bello, dado que también Afrodita es bella. Siendo hijo, pues, de Poros y Penía, Eros se ha quedado con las siguientes características. En primer lugar, es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, como cree la mayoría, es más bien duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la interperie en las puertas y al borde de los caminos, compañero siempre inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su madre. Pero, por otra parte, de acuerdo a la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, un amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, un formidable mago, hechicero y sofista. No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida de nuevo gracias a la naturaleza de su padre. Mas lo que consigue siempre se le escapa, de suerte que Eros nunca ni está falto de recursos ni es rico, y está, además, en el medio de la sabiduría y la ignorancia. Pues la cosa es como sigue: ninguno de los dioses ama la sabiduría ni desea ser sabio, porque ya lo es, como tampoco ama la sabiduría cualquier otro que sea sabio. Por otro lado, los ignorantes ni aman la sabiduría ni desean hacerse sabios, pues en esto precisamente es la ignorancia una cosa molesta: en que quien no es ni bello, ni bueno, ni inteligente se crea a si mismo que lo es suficientemente. Así, pues, el que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar.
(…)
Hasta para un niño es ya evidente que son los que están en medio de estos dos, entre los cuales estará también Eros. La sabiduría, en efecto, es una de las cosas más bellas y Eros es amor de lo bello, de modo que Eros es necesariamente amante de la sabiduría, y por ser amante de la sabiduría está, por tanto, en medio del sabio y del ignorante. Y la causa de esto es también su nacimiento, ya que es hijo de un padre sabio y rico en recursos y de una madre no sabia e indigente. Ésta es, pues, querido Sócrates, la naturaleza de este demon. Pero, en cuanto a lo que tú pensaste que era Eros, no hay nada sorprendente en ello. Tú creíste, según me parece deducirlo de lo que dices, que Eros era lo amado y no lo que ama. Por esta razón, me imagino, te parecía Eros totalmente bello, pues lo que es susceptible de ser amado es también lo verdaderamente bello, delicado, perfecto y digno de ser tenido por dichoso, mientras que lo que ama tiene un carácter diferente, tal como yo lo describí.”

DISCURSO DE SOCRATES (2003 b – 204 b)

192. DEL OTRO LADO


191.EL BAMBU JAPONES

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas...!"
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Uno siembra la semilla, la abona, y se ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, ¡la planta de bambú crece más de 30 metros! ¿Tardó solo seis semanas en crecer?.
No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener Necesario para el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Y muchas veces es necesario perder tiempo, invertir tiempo en las raíces, en los fundamentos. Parece que perdemos tiempo, pero en realidad lo estamos ganando.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. Pensar, reflexionar pueden parecer una pérdida de tiempo.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -mientras no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos -, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

190. PUERTAS Y TERRITORIO

Es verdad. No puedo abrir las puertas. Estoy del otro lado, te veo venir, hablarme, decirme cosas. Y no puedo. Hay algo que traba las puertas por dentro. Lo intento, pero solo te oigo desde lejos cuando tus demandas me llegan como queja y yo te respondo sin excusas. Te miro a los ojos y me miro al mirarte. Mis ojos te registran y no. A mis oídos no llegan tus palabras. O llegan pero no logro dcecodificarlas del todo. "Tiras tus tristes redes a mis ojos oceánicos...", "Tus palabras se adelgazan para llegar..." Y es verdad: por un momento, por una tarde, por un día mi territorio se ha hecho territorio inexpugnable. No es una decisión mía, pero así soy. Hoy no encuentro las llaves de mis puertas. Han clausurado las ventanas y no puedo lanzarme al vacío de sus ojos o de tu alma, y dejarme ir como quien se desangra en medio del abismo. Estoy y no estoy. Y sé que aun detrás de la puerta, haciendo señas, llenándome de palabras, naufragando en la mirada es oportuno que estés, que no te vayas, que te quedes a dormir allí, aguardando el tiempo necesario. Porque es así: por momentos mi vida se sumerge en un túnel misterioso y entonces me encierro en él, camino en las tinieblas, amo el silencio, descarto las palabras, rehuyo los abrazos, mezquino la piel, negocio las ausencias y huyo hacia la nada. Hay algo de tedio, aburrimiento, cansancio existencial, clausura en todo esto. Es un tiempo que me regresa - creo - a otros tiempos: en algún lugar algo o alguien produjo el terremoto y me sumergió en la nada.
No te vayas, encontremos la receta, pongámonos los dos a construir las nuevas llaves, a derribar las puertas, a destruir los muros, a mezclar los territorios, a construir los puentes, a rellenar los ríos.
Tal vez, saber que te has dado cuenta ("no me escuchas, te hablo y no registrás lo que te digo"), desnudar mi estado, sentirme ausente y sin embargo persisitir en el intento sea la forma de vencerme o de vencer los fantasmas que sobrevienen sigilosos del pasado y reaparecen en una tarde de martes y de octubre.

domingo, octubre 07, 2007

189.EL HUEVO DE LA SERPIENTE

Clase de los sábados. Un grupo nuevo. Explico algo sobre la "libertad de las ideas", las condiciones subjetivas y objetivas del pensamiento. Y un par de alumnos siembran la inquietud: "No hay que hablar sólo del pasado... hay ideas peligrosas que no necesariamente ha desaparecido". Y es verdad. Las patologías sociales no desaparecen por decreto. Frecuentemente de adormecen, invernan en algún lajano lugar del parque, del jardín o de la selva a la espera de la resurrección. Los discursos de condena de alguna ideas totalitarias o antidemocráticas, los homenajes, los monumentos, los documentos, los "nunca mas" no representan la destrucción de todos los gérmenes: estan agazapados como células inactivas que habrán de aparecer. Y uno descubre - en medio de las manifestaciones mas exaltadas y los discursos mas combativos - que allí estan camufladas las ideas de antes, las que desencadenaron los pensamientos absolutos, la clausura de los pensamientos.

188. UTOPIA

Me hubiera gustado - el pasado jueves 4 de octubre - conmemorar los seis meses de la muerte del docente Fuentealba con una fuerte presencia de docentes y alumnos en cada una de las escuelas, trabajando normalmente por la educación y la promoción de todos. Me hubiera gustado escuchar las palabras de los directivos, de los profesionales y combativos docentes, de los alumnos, de los padres demandando justicia y, sobre todo, la justicia fundamental: la mejor educación para todos y todos los días. Me hubiera gustado que el silencioso trabajo de las aulas hubiera permitido formar una nueva generación que en el futuro no reproduzca funcionarios insensibles, policías violentos, jueces lentos o ambiguos, sociedades silenciosas y apáticas. Me hubiera gustado que el recuerdo del maestro neuquino no tuviera ningún vínculo con la campaña política, el gobierno o la oposición (ni fuera interpretada como una de las estrategias argumentativas). Me hubiera gustado que los referentes de los sindicatos hubieran aparecido también para demandar y exigir en otras provincias con otros signos políticos. Todo eso me hubiera gustado. Pero el jueves vi las escuelas cerradas, a los docentes refugiados en sus casas y dedicados a sus cuestiones personales (y ajenos a las demandas), a los funcionario ridículos justificando este paro y solicitando recordatorios y homenajes en las escuelas y en las aulas vacías, y a los alumnos sabiendo que disponía de un día libre que podía aprovechar con una noche previa de salidas y festejos y una noche de jueves con generosas bebibas y celebraciones. No es malo, de vez en cuando, imaginar lo que uno quiere: para que las utoías vayan aparecieron en la horizontes.

miércoles, octubre 03, 2007

187. CORTAZAR, LOS PARQUES, LAS COINCIDENCIAS

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

domingo, septiembre 30, 2007

186. UNA POSIBLE RESPUESTA A 183

¿NATIVOS, PEGERINOS O MIGRANTES? El material de Tilcar Lara me siembra interrogantes en esta mañana de domingo, saludables interrogantes, que pueden ayudar a entender los cambios de paradigmas (¿mapas¿) para recorrer los territorios que tenemos.(http://tiscar.com)
Internet nos propone nuevos caminos por los que transitar en nuestro devenir por el mundo. Está asfaltado con nuevos lenguajes y texturas, pero sus rutas no aparecen en los GPS. Cada uno de nosotros hemos de diseñar nuestro recorrido y apoyarnos en las indicaciones de quienes ya pasaron por allí. Las etiquetas, los agregadores, los blogs, los wikis, etc. son muescas en el camino. De nosotros depende contribuir en nuestro recorrido con sólidas piedras o con efímeras migas de pan.
Hay turistas, hay viajantes, hay mercaderes y hay paseantes. Unos se detienen a admirar el paisaje y deciden cambiar de ruta según sus intuiciones. Otros van en puente aéreo y no ven más que nubes. Todos transitamos por estos caminos. Porque todos somos peregrinos digitales, ya sea con más o menos rutas en el tacógrafo.
Ante nuestros teclados, la puerta a un viaje iniciático que hay que aprender a andar solos, sabiendo escoger buenas compañías. Por el camino, otros peregrinos con los que cruzar palabras, reflexiones, risas y lamentos. Con algunos sólo hacemos una parte del trayecto, con otros caminaremos toda la vida. A gran parte de ellos les vemos en los albergues, esas esferas colectivas donde intercambiar impresiones y remedios. Pero la decisión sobre qué camino tomar frente a una bifurcación es una opción solitaria, formada en un criterio que se ha de pulir en la experiencia. Porque la Red también tiene sus semáforos, sus aceras, sus postas, sus cruces de carretera, sus trashumantes y sus bandoleros.Para este viaje sólo necesitamos una mochila ligera pero bien abastecida para disfrutar del camino, desafiar las inclemencias y crecer con las conversaciones. El maestro debe ser un caminante más, alguien que repite trayecto, que nos acompaña y que nos da buenos consejos apoyados en su experiencia.
En una aproximación del currículo posmoderno a la pedagogía crítica de la cultura digital podríamos reflexionar sobre temas como los siguientes:
· La fragmentación. El post como unidad y como fragmento; la descomposición de las partes y la reubicación del todo a través del hiperenlace; la fascinación por el zapping, los widgets mosaico, los digets, los clippings, los planetas, los agregadores, los trackbacks, las conversaciones distribuidas, los memes, etc.
· La intertextualidad. La mezcla y remezcla de géneros y estilos. El “copiaypega”, los “vías” y los “embed” que permiten reutilizar los fragmentos ajenos dentro de los propios discursos para ser reinterpretados en nuevos contextos.
· La crisis de la objetividad y la resignificación de la subjetividad. El valor de la transparencia que se presenta como garantía de los criterios de verdad y que conlleva, en paralelo, la crisis de los modelos clásicos de acreditación del saber experto.
· Las micronarrativas. Los medios sociales permiten la construcción y difusión de temas, enfoques y discursos alternativos de minorías que son frecuentemente infrarrepresentadas en los macrodiscursos de los media.
· La invisibilización de la tecnología en la web 2.0. La separación entre contenido y forma. Los usuarios generamos el contenido y llenamos el espacio, mientras que la tecnología nos da forma y construye el tiempo.
· La agregación como nuevo sistema de ordenación del conocimiento. Frente a la erudición de las taxonomías surgen las folkosonomías. De abajo a arriba, la relevancia como valor es negociada a través del criterio social y del etiquetado colaborativo.
· El personismo, término acuñado por Vicente Verdú para definir la primera revolución cultural del siglo XXI. El sujeto se convierte en objeto y viceversa. El valor está en lo personal y en la persona, en los nanomedios y en los “onanomedios”. Se regala el producto para vender al autor. El boca a boca P2P sube la cotización de los conciertos y hasta la revista Time nos felicita “colectivamente” como “persona” del año.
· La construcción de una identidad pública a modo de personal branding. Nos definimos a través de “identidades mosaico”: nos representamos en la plantilla del blog, los nicks, los favicons, los stickers, la galería en flickr, la lista musical en last.fm, los enlaces en del.icio.us, etc. Tanto que corremos a registrarnos en cada nuevo servicio 2.0 para asegurar nuestro nick, nuestra identidad. Nos reinventamos en la imagen que queremos dar de nosotros mismos como si fuera una coordenada o una atalaya desde la que mirar y dejarnos ver, desde donde tejer y destejer redes. Valemos lo que vale nuestra red, a quiénes agregamos y quiénes nos agregan a nosotros. No existimos sin un trackback. No somos nadie si no nos llega un meme a través de alguien. Nos proyectamos en la red especular girando el foco hacia lo que vemos, escuchamos, comemos, odiamos, admiramos,… y así representamos quiénes somos en cómo queremos ser identificados.
· La reapropiación y la cultura de la remezcla: los montajes y remontajes, la cultura jamming, los memes seriados y la fuerza de la viralidad son versiones de un collage infinito en las reinterpretaciones del entorno. El apropiacionismo va más allá de la simple intertextualidad de los embed o de los “ready-to-go” porque necesita “poseer” los objetos para transformarlos: que se puedan descargar y sean maleables. Para hacer todo esto posible, surge en paralelo cierto activismo que reivindica la cultura libre con licencias no restrictivas, así como el derecho de acceso a los archivos públicos para la creación y recreación colectiva.
· Los desafíos a las industrias culturales. En la búsqueda de nuevas formas de creación de cultura, se generan sistemas para la gestión flexible de derechos de autoría y propiedad (el copyleft frente al copyright) así como instrumentos de financiación desde los márgenes del mercado que posibiliten su supervivencia (los micropayments y la publicidad contextual, p.ej.).
· La tensión en las fronteras: entre lo amateur y lo profesional, la convergencia y la divergencia, la aristocracia y la meritocracia, el diario íntimo y el escaparate público, lo verídico y lo verosímil, el panóptico y la panoscopia, la “plantilla tipo” y la “customización”, lo personal y lo profesional, etc.

sábado, septiembre 29, 2007

185. ABELARDO Y ELOISA

No supe - durante toda la mañana - qué texto leer: si el de mis libros y mis apuntes que relataban las desventuras de Abelardo buscando a su Eloísa y lamentando que las tormentas descontroladas (¿pueden no serlo?) del amor se llevaran parte de su cuerpo y su fama de profesor de filosofía... o el texto de la ventana que abierta de par para comerse el sol de la primavera me regalaba obsceno el encuentro de mis vecinos. Se ve bullían los gérmenes de un septiembre pleno de vida porque fueron deambulando de habitación en habitación, libres de todo para amarse hasta el hartazgo. Frente a la computadora y frente a mi texto no tuve que consultar las fuentes del pasado, sino transcribir las fuentes del presente, con los mismos riesgos tal vez pero con el mismo encanto. Cuando finalmente los vi detenerse en un sillón de la entrada y en su minúscula geografía jugar todos los encantos en un ritmo que los envolvía al compás de una melodía infinita, me imaginé la dialéctica, los universales, el sic et nunc, el planteo de la ética de un Abelardo apostando todo al cuerpo de Eloísa. Y en secreto no dejé de sonreír. Se cuidaban mutuamente con la misma pasión conque se amaban. Y reian. Hasta el momento en que sonó una canción y bailaron suavemente - cuerpo con cuerpo - para repetir el ritual de muchos siglos.

184.LUGAR AL QUE SE VUELVE

El amor - te digo - el verdadero amor, es el lugar al que siempre vuelve. El amor es un lugar, un lugar en el mundo y un lugar en el tiempo. El verdadero amor, el único amor es eso. Lo que no nos han dicho ( o nos lo dijeron pero no lo entendimos o no lo quisimos escuchar) es el que el amor es un lugar que se encuentra en algún momento de la vida. No tiene orden temporal o espacial: no es el primero o lo mas cercano, no es el último o el más difícil, no es el actual o el mas gratificante. Tardamos una vida, tres amores, varias décadas, experiencias diversas, frustraciones. Pero finalmente nos cunde. Esta aguardándonos para hacernos presa suya y demorarnos entre sus brazos, como esas amantes protectoras que gozan con nuestra presencia y se pierden en besos sublimes y en abrazos infinitos. Allí está el amor definitivo: nos aguarda, nos sale al encuentro, nos pide que lo busquemos, que luchemos por él. El amor es asi. Y una tarde de otoño (son traslúcidas y armoniosas las tardes de otoño) o una mañana de primavera (el sol es un niño inquieto que nos invade) lo descubrimos. O puede ser un día del mayo (21 o 24). Nos mira a los ojos y nos dice las palabras definitivas. Y se vuelve el lugar que buscamos, la misteriosa cabaña en el bosque montañoso, la complicidad de una playa desierta, el secreto de un encuentro clandestino, la seguridad de un reconocimiento público. Y allí estará para siempre, sabiéndose el lugar al que siempre regresaremos y del que - si sabemos articular las tácticas y las estrategias - nunca partiremos.

jueves, septiembre 27, 2007

183. ESA COSA LLAMADA ESCUELA

9,20 de la mañana. Mañana de primavera. El sol entra por las ventanas del aula e ilumina de luz tentadora los alumnos de segundo año. Son adolescentes (chicos y chicas de 16 años). “Vamos a dar clase afuera”, gritan. Hacemos una ronda bastante irregular porque el aula y los bancos no permite que todos estemos sentados cómodamente en círculo. Me siento entre ellos y me propongo desarrollar un tema que debería interesarles. Héroes y antihéroes en la literatura y en los medios. Nos disponemos a proseguir la lectura (guiada) de algunos Capítulos o Tratados del Lazarillo de Tormes. Cuesta arrancar con la lectura, vincular el episodio que leemos con las lecturas de los días anteriores (una semana, en realidad), interesarlos. Un grupo numeroso a la derecha no ha traído el libro (o directamente no lo ha comprado): primero tratan de atender pero luego las chicas escriben y completan un cuaderno con frases que pasa de mano en mano y los varones están pegando papeles de colores. No hablan, pero no participan. Leo con pasión, explico, voy guiando el recorrido de las páginas, trato de relacionar las aventuras del chico excluido y miserable del siglo XVI con las historias de nuestro tiempo. La clase está ordenada pero tengo la sensación de ser el único interesado en el tema. Hay una desconexión manifiesta entre sus mundos y el de la escuela. Felizmente suena el timbre y todos partimos.
10,45 de la mañana. Tercer año del polimodal: alumnos de 17 años (todos varones que finalizan la escuela media y que en breve estarán en la universidad). Ya hemos leído en días anteriores la primera parte del MARTIN FIERRO y estamos leyendo la segunda parte. No hay muchos libros. Casi nadie ha demostrado interés en adquirirlo (el valor del mismo es inferior a los $ 10 y – en el pizarrón – piden $ 5,00 para las bebidas de la previa del viernes próximo). He insistido en la necesidad de leer, de disponer de los materiales, en el valor de los libros, en el precio ínfimo de los mismos, en la formación de los hábitos. Semones, bah. Tengo una buena relación con el grupo. Hay mucha confianza y tolero que vayamos interrumpiendo los desarrollos explicativos con acotaciones, bromas, referencias. Damos vuelta – aquí la ronda de alumnos es mas chica y espaciada – leyendo cada uno una estrofas. Leen bien pero no escuchan a nadie. Cada uno atiende en el momento en que le toca leer, pero luego se desconecta para seguir con lo suyo. Hemos convenido la forma de trabajo pero no logran concentrarse.
Interrumpo: “¿Cuál es el juego? No entiendo qué es lo que quieren hacer. No es esta la forma en que quiero trabajar. No es ésta la forma en que ustedes cierran una etapa y se preparan para otra”.
Primero se callan, guardan un curioso silencio. Saben que mi pregunta es importante. Pero luego surgen las voces: “ Nada nos interesa. No es usted. No sos vos. Nada nos interesa”.
Contesto: “Tengan huevos y no vengan mas, rompan con todo, enfrenten a sus padres, a los directivos del colegio, a nosotros los profesores, quemen todo”.
Y surge la protesta. “¡No! A nosotros nos gusta venir. No nos gusta venir a estudiar, a escuchar, a aprender, a hacer esfuerzo. Nos gusta venir a encontrarnos con los amigos. Ellos son los importantes”. “¿No vio que los lunes no falta nadie?. Nos extrañamos, por eso venimos. Quedarnos en casa sería un bardo”.
Replico: “Pero la escuela no es un club, una esquina del centro, el bar de la previa o el quincho de la casa de alguno”…
Y gritan: “¿Por qué, no? Y si no es eso, ¿qué es?. Nosotros sabemos que debería ser un lugar de estudio, de esfuerzo, de trabajo, pero preferimos convertirla en un lugar de encuentro. ¿Está mal?” . Y alguien agrega, por las dudas: “Pero con vos, con tu Martín Fierro y todo lo que nos enseñás, todo bien. La cosa no es con vos, ni con los profesores. Es lo queremos”.
Insisto: “Pero plantéenlo, discútanlo con sus padres, con los directivos. Ya sé que no hay muchas posibilidades aquí… pero inténtenlo, al menos. Si ustedes vienen a encontrarse, ¿para qué estamos los profesores?”
Román, fresco como siempre, salta: “Sin la oposición, el enojo, el fastidio de los profesores esto no tiene gracia. Nosotros necesitamos que ellos nos enfrenten, se enojen, nos persigan. Es el juego de la escuela: eso la diferencia de los otros lugares. Aquí hay gente a quien le inoportuna lo que hacemos”.
Un par de chicos que han intentado seguir la lectura y que mayormente siguen las explicaciones cierran el debate: “¿Sabe lo que pasa? En la escuela, en el aula, no se aprende, no se estudia. Venimos a recibir las consignas para trabajar en casa. Y luego para las evaluaciones: con dos horas por día nos bastarían”.
Suena el timbre. Les comento brevemente una experiencia del pasado en la que los alumnos del último curso venían de manera mas “libre” a partir del último cuatrimestre… y me voy a la sala de profesores.
Mientras camino por las viejas galerías del colegio (en el que trabajo desde hace 30 años y hago bromas con los alumnos de diversos cursos que juegan con los resultados deportivos de los equipos) pienso en CELESTE (hace quince días que está en Bariloche con sus amigos del otro colegio): “¿Por qué tenemos que estar a las 7,30 de la mañana en la escuela? ¿Por qué tenemos que estar hasta las 12,30? Es inhumano. ¿Usted no se cansa? Con que vengamos a las 10 y nos vayamos a las 11,30, basta y sobra…¡para lo que hay que hacer!”

182. DE PRONTO

Suena el teléfono. Te llamo. Hablamos. El ritual se repite pero es siempre un buen ritual. Hoy hay menos risas. Tal vez porque estoy cansado, preocupado, disperso. Te digo: mis peores y mis mejores momentos no son los de la euforia, la risa, las palabras... son mi hablar tranquilo, pausado, reposado.Hoy es uno de esos días. Me decis: Lo sé, ya te registro. Te pregunto por el amor, por las cosas que suceden en él, por la novedad del amor, por la reiteración del mismo. ¿Es la misma historia? ¿Es absolutamente distinta? Para mí, sí lo es: esto es distinto. Cuantas preguntas, me decis. No te resistis, pero te resistís un poco. Me gusta que sea así. Es bueno saber que por momento no todo es tan claro. Yo también he descubierto tus momentos duros y podés ser dura en muchos momentos. No lo has sido conmigo. No quiero que lo seas nunca.Te escucho: por qué hoy todas estas preguntas. Porque sí, contesto. Quiero saber si nos tomamos una revancha, si recuperamos un paraíso perdido o si inauguramos una experiencia nueva para ambos. Pueden ser, decís, pero no sé. Me tomas desprevenida. Yo pienso en todo eso, pienso, no puedo no pensar. necesito hacerlo, me siento bien haciéndolo. A veces me parece que hemos acumulado pasado, un rico pasado, que vivimos intensamente el presente pero que no podemos vislumbrar el futuro. Lo construimos, el después, lo construimos, me decís. Carpe diem! Lo hemos practicado y nos ha ido muy bien: ¿el futuro sera simplemente un carpe diem hasta el final? Buena fórmula. Tu voz: me desestabilizan tus preguntas. No son dudas, te digo, son preguntas. A mi me parecen dudas y me provocan inseguridad. No seré perfecto, entonces. Nunca te lo pedí. Siempre nos imaginamos perfectos. Anoche tuve una sensación extraña: en un momento sentí que olía a vos. No sé si la ropa o la piel, pero olía a vos. ¿Por dentro o por fuera? Sé que la pregunta no merece contestación pero me produce placer escuchar tu respuesta. A vos, extrañamente a vos. No quiero que estés insegura, no quiero que te "insegures". Es que con las preguntas, con las dudas, con ese "cuadrado" que me hiciste dibujar me lo provocaste: creo que siempre te guardas algo, pequeño o grande. Yo soy mas tranasparente. Cambiame, entonces. Hacemos distinto. Soy hijo de mi historia: siempre tuve que guardarme algo por las dudas y ahora - de pronto - me piden que lo muestre todo. Y no, que no lo muestre todo, porque no se puede. Te quedaste un ratito en silencio. Tiene otro ritmo, otro registro esta conversación. Es nuestra. Nada ha cambiado. Somos los mismos. Carpe diem. Este, estos son los días que aprovechamos.
Y el tiempo se lleva las palabras, y las obligaciones el llamados. Y somos los mismos. Y el sol entra por mi ventana y en algún lugar - esta siesta - estarás tomándotelo todo, como te gusta, como me gusta. Y sigo con mis cosas, con mis fantasmas, con mi pasado. Miro la hora: ya debo partir. Y me siento tan feliz de saber que es verdad, que sigue palpable el milagro.
Cierro las ventanas para no tentarme... si sigo asi no terminaré de armar la filosofía de Abelardo, su curiosa vida, sus amores descontrolados, sus textos. ¿Es Aberlardo, soy yo o son mis amigos desconocido de la lenaja ventana?

domingo, septiembre 23, 2007

181. MIRADA

Me detengo en la esquina porque debo esperar a alguien. Suena en la radio una música insufrible y la mañana comienza a madurar. Juego con mi teléfono y paso la mirada hacia los lugares demasiado conocidos. Casi no veo nada, pero los fenómenos - kantiano al fin - ingresan en mis formas a priori: me niego a procesarlos. Nada me interesa. A mi izquierda pasan autos, a mi derecho algunos peatones. Nada.
De pronto mi mirada se detiene en alguien que sale de la farmacia. Me cuesta reconocerno pero finalmente lo identifico. No me interesa mayormente, pero en medio de la nada, alguien. Se acerca al auto, lo abre. De pronto sale alguien mas. No lo conozco que se refugia en el mismo auto: espera que le abran la puerta de la derecha.
¡Que historia, me digo! Allí están, libres, disfrutando del fin de semana. Ha blanqueado tu situación hace un par de año y ha hecho su elección en materia de sexualidad. Dos hombres que comparten la vida. No me lo imagino. No puedo pero los veo disfrutando del sábado.
Sale nuevamente para sacerte el abrigo y ponerse cómodo en el auto pequeño. Se abre la otra puerta y su compañero hace exactamente lo mismo. Imagino un viaje.
Parten. Por un momento son presa de mi mirada. No quiero someterlos a ninguna vigilancia, pero al entrar en el cuadro de mi mirada son para mi, son míos... cuando el auto parte, recuperan la libertad.
Pienso en la felicidad. Tal vez le ha puesto nombre. Y la mañana del sabado sigue. Y finalmente parto tambien yo. ¿Quién o quiénes me habrán hecho su presa por un rato desde algúna ventana, alguna puerta, otro auto? ¿Recupero la libertad?

180.NOS HABIAMOS REIDO TANTO

Ernesto - un amigo que conozco desde hace 30 años y al que re-descubrí hace un par de años - me sugirió aprovechar mi estadía en Paraguay para degustar la hermosura de sus mujeres. No es extraño en él, pero debido a su insistencia presté una mesurada atención al tema porque eran otros los compromiso que me invadían. Sin embargo, hay historias que surgen solas:
En un momento se aparece una tal Liliana, una psicopedagoga paraguaya en muy buen estado – de mediana edad – ojos interesantes y cuerpo al tono. Me preguntó si siendo argentino conocía colegas de Buenos Aires: me habló de un Profesor en Letras, Licenciado en Educación y especiasta en Psicología social que le había hecho la prosa y el verso en no sé que encuentro… Le había propuesto un proyecto común y comprometido una investigación profunda en la que ella ponía la psicopedagogía y él la psicología social. Parece ser que ambos pusieron otra cosa… porque me presentó un muchachito con un parecido asombroso a... a… - no me animo a decirlo – mi maestro y amigo Ernesto. El chico me miraba tiernamente… como diciendo…"¿Usted sabe algo de mi papá? Porque yo soy la investigación… yo soy la tesis que él debe defender en España"... No supe nada mas: me llamaron para la exposición general, me llevó la multitud y en medio de ella desapareció la paraguayita de los ojos lindos…

PIENSO EN LA MIRADA TIERNA DE ESE CHICO… EN MIRADA INSINUANTE DE LA PSICOPEDAGOGA PARAGUAYA… Y EN TODAS LAS “INVESTIGACIONES” REALIZADAS POR ERNESTO… Y SE ME CAEN LAS LAGRIMAS Y LAS PALABRAS.

jueves, septiembre 20, 2007

179. UN CLASICO + NERUDA + LAS PALABRAS

"…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras. " NERUDA : CONFIESO QUE HE VIVIDO.