miércoles, julio 09, 2008
321. DE PRONTO, MI PADRE
320. LA FUERZA DEL AMOR + GORZ


André Gorz no quiere quedarse atrás, no soporta la posibilidad punzante de vivir sin su compañera de toda una vida. “A veces, en la noche, veo la silueta de un hombre caminando detrás de una carroza a lo largo de un camino desierto y un paisaje desierto. Yo soy ese hombre. No quiero asistir a tu cremación, no quiero recibir tus cenizas en un recipiente", se duele el anciano enamorado.
Lettre a D. Historie d' un Amour (Cartas a D. Historia de un Amor) reúne esa lista de confesiones tiernas y elocuentes. Gorz las publicó poco después de enterarse de que Dorine estaba enferma, pero recién hoy se ha convertido en un bestseller, que supera sus análisis del fin de proletariado o sus estudios de las relaciones laborales.
A los 83 años, el otoño pasado, esa carta de amor comenzaba con una confesión muy bella: “Acabas de cumplir 82 años. Sigues siendo tan bella, graciosa y deseable como cuando te conocí. Hace cincuenta años que vivimos juntos; y te amo más que nunca. Hace días te dije que había vuelto a enamorarme de ti. Y tu vida desbordante me hace feliz, abrazando tu cuerpo contra el mío”. Seguían ochenta y tantas páginas de amor y esperanza, teñidas de melancolía, ante la contemplación de dos niños, dos jóvenes, un hombre y una mujer que siempre habían vivido condenados al destierro. Ella era una inglesa que hizo su vida en París. Él era un judío austriaco que consagró su vida a soñar un mundo nuevo que solo terminó encontrando en el cuerpo de la mujer que amó, Dorine. A lo largo de su Carta a D., André Gorz pasa revista a su vida en común. Y advierte que fueron una pareja de solitarios, apátridas, sin tierra, sin familia. Y en esa tierra de nadie del amor fiel, André y Dorine terminan por encontrar la patria inmaterial de un amor que va más allá de la muerte. André y Dorine discuten, cuenta él, la posibilidad de suicidarse. Están solos. Y la muerte, escribía André Gorz, sería para ellos una nueva tierra prometida, donde continuarían amándose. Es una larga carta en la cual el filósofo francés comienza cuestionándose las razones por las cuales su esposa estuvo tan poco presente en su obra siendo que era la persona más importante de su vida y sin quien su obra probablemente no habría tenido el impacto que tuvo por todo lo que ella lo apoyó y ayudó.
martes, julio 08, 2008
319. AMOR Y EPISTEMOLOGIA
martes, julio 01, 2008
318. SUFRIENDO PERO AL FIN LIBRES

317. DIAS DE GLORIA

316. VIERNES
sábado, junio 21, 2008
315. LA JOVEN VIDA DE JUNO

Juno – en una construcción actoral impecable – es una estudiante de 16 años que queda sorpresivamente embarazada de un compañero con el que no sabe muy bien qué vínculos lo unen. Ambos debutan – afirman – como “sexualmente activos”. No se desencadena el drama ni en sí misma, ni en su entorno, ni siquiera en su familia: pero ella es la que debe crecer para encontrarle la vuelta a su nueva vida, ya que a partir de ese momento todo será descubrimiento: en su cuerpo, en sus costumbres, en sus compañeros, en quienes lo rodean.
A nadie se le puede pedir que sea experto en aquello que vive por primera vez: por eso cada uno de los actores involucrados va procesando ideas, sentimientos, decisiones. Incluido el universo de los adultos: el padre y la madrastra llaman la atención por la serenidad con que reciben la noticia (se alegran que no se trate de una expulsión del colegio o de un asunto de drogas) y acompañan el proceso; los educadores de la escuela están ausentes, ya que sólo se menciona una discutible clase de educación sexual; la pareja que aparece como solución para el recién nacido vive situaciones de inmadurez y una manifiesta incompatibilidad que los llevará irremediablemente al fracaso. Los adultos no solamente no representan un mundo seguro y perfecto, sino un espejo demasiado frágil en el que cuesta reflejarse.
Lo curioso de la película es que no se plantea – en principio – ni el problema del embarazo indeseado y adolescente, ni se plantea la legitimidad o no del aborto. Puede ser que ambas cuestiones sean relevantes, pero en el universo de pensamiento y de discurso de estos chicos no es ese el planteo (sólo hay una escena – previa a la consulta en una organización pro abortista – en la que una compañera oriental le pide a Juno que no aborte) sino que en realidad lo que todos discuten es “qué hacer con sus vidas”. No se pone en cuestión los principios morales, el bien o el mal, lo correcto o lo censurado: el tema se instala como naturalmente, como propio de un momento en que muchas cosas parecen generacionalmente naturales. Los temas, principios o referencias religiosas son directamente ignorados.
Frente a estas realidades estamos nosotros los adultos, como están en su sitio los adultos de la película, haciendo lo que debemos o podemos y tratando de construir los discursos propios de la educación. No siempre coherentes, apropiados, convincentes, seguros, verdaderos. No es que lo que haga, piense, diga o acepte la nueva generación sea deseable y bueno, sino que es la realidad con la que podemos y debemos trabajar. Porque a pesar de su aparente seguridad y sus discursos agresivos hay mucha vulnerabilidad, debilidad, necesidad (la charla con el esposo del matrimonio que se hará cargo del bebé y con el padre son pruebas de ello)
Para los adolescente de esta generación – y es posible notarlo a diario en las aulas – no se tratar de dramatizar, alterarse, tomarse todo a la tremenda, sino de encontrar en todo el sentido del humor, el tono adecuado, el momento, la persona y el lugar para tratar de abordar los temas y problemas con serenidad.
Principalmente al final – cuando aparece el fantasma de la soledad y Juno no termina de saber con quien, además de su amiga, puede compartir su vida - hay una creciente construcción de la idea de confianza en los valores humanos: la fidelidad a uno mismo y a sus compromisos, los afectos sinceros y el verdadero sentido del amor, que emerge del casual pero sabio diálogo con su padre. La imperceptible y sólida maduración interior la convence de varias ideas: el amor se construye, las parejas se mantienen unidas si se respetan como tales y se aceptan como son y la relación sexual y el embarazo que deberían haber llegado como consecuencia del amor, aunque hayan representado para Juno y su pareja el pasaporte para descubrirse y enamorarse.
La estética de la película es muy adolescentes (paisajes, dibujos, colores, el cambio de las estaciones, habitaciones, clima y lugares de la escuela, prácticas de deportes). Curiosamente hay íconos de la cultura adolescente que, por alguna razón, están ausentes: teléfonos celulares, televisión o computadora (asociadas a videojuegos, chateo, o internet).
sábado, junio 14, 2008
314. DESAPARECIO UNA NOCHE

La película “Desapareció una noche” primera película dirigida por Ben Affleck, con Casey Affleck, Michelle Monaghan, Morgan Freeman, Ed Harris, John Ashton, Amy Ryan, Titus Welliver, y sobre novela del mismo autor de “Río Místico” muestra un relato de creciente complejidad sobre un tema controvertido: el secuestro y la violencia sobre los chicos (algún frecuente en muchos lugares del mundo). Lo curioso de la película es esa voz que va relatando no sólo lo sucedido o lo que sucedió, sino en entorno, la gente, los temores, las frustraciones, las dudas que tienen no sólo los protagonistas, sino el entorno en donde suceden las acciones (Boston). La pareja que se hace cargo – por pedido de sus familiares – del secuestro junto con la policía vive y expresa sus desacuerdos en términos de estrategias: sus vidas se juegan con la historia. De hecho hay momentos de tensión y de una violencia que pasa de lo implícito y sugerido a lo implícito (el tiroteo en la casa, el descubrimiento del cuerpo de un niño desaparecido, la muerte de un oficial, la irrupción armada en un bar).
Hay un momento de la película (después del episodio en torno a la laguna artificial formada en una cantera abandonada) en que todo llega a un final desesperante: Amanda, la niña ha desaparecido, está muerta, a su madre le entregan un acta de defunción y una ceremonia cierra la historia. Pero uno tiene la sensación de que falta algo, que falta lo más importante.
Siguen desapareciendo chicos y se mantiene la lucha de la pareja protagonista Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Pero hay algo de comienza a de-velarse a partir de un punto límite: el momento en el que el instrumento de la justicia, quien se dedica a la búsqueda de personas desaparecida, comete una injusticia, al matar por su cuenta a un secuestrador de chicos.
Sabe que más allá de eso no hay otro fondo, que ha llegado al final. Desde ese lugar y desde las confesiones del policía Remy Bressant (Ed Harris) - que juega el papel de interlocutor de estrategias y de criterios - comienza a descubrir los principios éticos (o la ausencia de los mismos) que dispara los dilemas morales. Porque el tema no es matar o no matar, decir la verdad o mentir, descubrir culpables o inventarlos, informar correctamente o crear informes falsos… sino que todas esas acciones no son en sí mismas ni buenas ni malas, ni condenables, ni discutibles. Dependen de la intención de quien lo ejecuta: si los fines son correctos, si lo que se persigue es bueno, si la solución es un estado ideal o superior al estado real todo se justifica, todo puede ser salvado.
"Un niño nunca te juzga. Siempre pone la otra mejilla. No hay nada más cristiano que un niño", dice un personaje. Y es una forma de anticipar los argumentos. La violencia parece ser un hecho normal, natural, imposible de erradicar de la sociedad. Lo que se plantean son dicotomías entre la elección ética, propia del individuo, y la moral del conjunto. Lo que se debe hacer y lo que uno – en cada circunstancia – puede hacer.
Buscar, de-velar, recordar implica someter a sospecha todo, y Patrick inicia un proceso inquisidor (peguntar, inquirir) que va descubrimiento la trama de mentiras que ha acompañado la desaparición de la ya casi olvidada Amanda: todos tienen razones para explicar lo que han hecho, porque los hechos pueden ser malos, pero pueden estar debidamente justificados. Y un velo sigue a otro velo, un descubrimiento a otro descubrimiento, porque la verdad tarda en aparecer, se resiste, ama el ocultarse.
Cuando por fin llega al lugar definitivo, cuando “le da alcance a la verdad”, los seres perfectos, los héroes públicos, los homenajeados(Jack Doyle: Morgan Freeman), son los que ocultan sus miserias, pero tienen atendibles razones para hacerlo.
Allí, al final, cuando todo se aclara, los conflictos éticos son los más intensos. Ya con anterioridad ya Remy, había anticipado: ¿Matar? Depende de otra cuestión: a quién se mata. Y se puede agregar: cómo se mata, quién mata, cuándo se mata, por qué se mata. Estos interrogantes relativizan el “no matarás” y no habilitan o lo prohíben según conveniencia. Pero en el diálogo final – absolutamente kantiano en donde los imperativos rigen sin condicionamientos y sin inclinaciones, por el absoluto “deber ser” – se enfrentan las dos posturas: la acción del secuestro fingido se justifica plenamente porque la vida presente y futura de la niña Amanda corre serios riesgos debido al miserable e irrecuperable tipo de vida que lleva la madre… y por la excelencia de vida que le ofrecen los “nuevos padres”… por el contrario Patrick supone que el secuestro siempre está mal, que el bien presente y futuro no se puede construir sobre un engaño, una mentira, una agresión. Uno y otro apuestan al futuro, a lo que diría Amanda grande sabiendo lo sucedido y cada uno imagina lo que le corresponde. Patrick sabe que perderá a un amigo a quien admira y que ha sufrido mucho (Jack Doyle también ha perdido un hijo en un secuestro), y sobre todo – y esto casi es un ejemplo típico de Kant – su decisión le hará perder a la persona que más quiere, a Angela, que le ha advertido que si termina denunciando la situación lo abandonará. Patrick toma la decisión y supone, exige que la verdad prime por sobre cualquier tipo de condicionamiento.
Es más: la escena final es trágica, pone a prueba los principios éticos, porque la situación degradante denunciada por los “buenos” secuestradores se sigue produciendo… y Patrick debe quedarse como un salva-vidas de ocasión para una Amanda que seguramente crecerá abandonada.
Todos los debates siguen abiertos… y la película permite una serie de discusiones para revisar los principios al calor de las determinaciones morales que debemos afrontar.
lunes, junio 09, 2008
313. VERDADES INCÓMODAS + ORACULO / 2
En nuestro tiempo reconocerse esa misma resistencia a las profecías horrendas que experimentó Casandra en su época, y con su pueblo y sus vecinos. Cuando nos enfrentamos con una predicción ominosa que alude a fuerzas inmensas sobre las que no es fácil ejercer influencia alguna, mostramos una tendencia natural a rechazarla o no tomarla en consideración. Mitigar o soslayar el peligro podría requerir tiempo, esfuerzos, dinero, valentía; quizás incluso alterar las prioridades de nuestra vida, Además, no todas las predicciones de desastres se cumplen (ni siquiera las formuladas por científicos). Así cuando nos enfrentamos a profecías nuevas e incómodas la reacción es decir: "improbable; catastrofista; jamás hemos experimentado nada remotamente parecido; tratan de asustar todo el tiempo a todo el mundo; es malo para la moral pública." Más aún, si los factores que precipitan la catástrofe anunciada están actuando desde hace mucho tiempo, entonces la propia predicción constituye un reproche indirecto y tácito. ¿Por qué nosotros, ciudadanos corrientes, hemos permitido que se legase a esta situación de peligro? ¿No deberíamos habernos informado antes? ¿Acaso no somos cómplices al no haber tomado medidas para asegurar que los dirigentes políticos eliminasen la amenaza?
Existen medios para que los políticos decidan y hallen una vía intermedia y segura entre la acción precipitada y la impasibilidad. Se requiere, empero, una cierta disciplina emocional y, sobre todo, una ciudadanía consciente e instruida, capaz de juzgar por si misma hasta qué punto son amenazadores los peligros anunciados.
Idea original en Carl Sagan. "Miles de Millones. Reflexiones sobre la vida en el universo". B S.A. 2001. Madrid.
312. ORACULO Y VERDADES / 1
Para determinar la prudencia de su empeño, mandó emisarios a consultar al oráculo de Delfos. Cabe imaginarlos cargados de regalos opulentos. La pregunta que los emisarios hicieron en nombre de cReso fue: "¿Qué sucederá si Creso declara la guerra a Persia?" Pitia respondió, sin titubear: "Destruirá un gran imperio"
Regresaron con la noticias y Creso pensó: "Los dioses están con nosotros" - o algo por el estilo - y atacó. Convencido de apoderarse rápidamente de las satrapías invadió Persia con sus ejércitos de mercenarios...y sufrió humillante derrota. No solo el poder de Lidia quedó destruido sino que él mismo se convirtió para el resto de su vida en patético funcionario de la corte persa, brindando consejos de poca monta a dignatarios que lo recibían con indiferencia. Aquella injusticia le hizo verdaderamente mella. Al fin y al cabo, se había atenido a lo prescrito. Solicitó consejo al oráculo - lo más para la época - pagó espléndidamente por la consulta y ella lo engañó. Así que envió otro emisario (esta vez con regalos mas modestos ajustados a sus menguadas posibilidades) y le encargó preguntar en su nombre: "¿Cómo pudiste hacerme eso?".
He aquí la respuesta, según la historia de Herodoto: La profecía de Apolo advertía que si Creso hacía la guerra a Persia destruiría un poderoso imperio. Ante tales palabras, lo juicioso por su parte habría sido preguntar de nuevo si se refería a su propio imperio o al de Ciro. Pero Creso (o sus emisarios) no entendió lo que se le decía ni inquirió más. La culpa es enteramente suya. Si el oráculo de Delfos hubiese sido sólo una estafa para desplumar monarcas crédulos, desde luego habría necesitado excusas para justificar los inevitables errores. En estos casos son corrientes las ambigüedades disimuladas. Sin embargo la lección de Pitia es pertinente: tenemos que formular bien las preguntas, incluso a los oráculos; las preguntas han de ser inteligentes, aún cuando parezca que ya nos han dicho exactamente lo que deseábamos oir. Todos los seres humanos, pero especialmente los políticos, los que gobiernan, no deben aceptar respuestas a ciegas, deben comprender; y no deben permitir que sus propias ambiciones oscurezcan su comprensión. Hay que proceder con sumo cuidado a la hora de convertir una profecía en acción política.
Este consejo es plenamente aplicable a los oráculos modernos: los científicos, los tanques de ideas, las consultoras, los encuestadores, los asesores, los periodistas, los grupos de investigación y universidades, los institutos financiados por las empresas y las comisiones asesoras. Hasta los mismos compañeros de ideas en los partidos. Muy raramente y en general de mala gana los políticos interrogan al oráculo y reciben una respuesta. Pero si lo hacen, deben saber preguntar y saber escuchar. Repreguntar si es necesario y saber interpretar. En la actualidad los oráculos suelen manifestar sus profecías aunque nadie las solicite. Sus declaraciones a menudo son mucho mas detalladas que las preguntas. Las estimaciones se formulan a veces en términos de probabilidades numéricas. Parece casi imposible que el político más honesto emita sencillamente un si o un no. Los políticos tienen que decidir qué hacer con la respuesta, si es que hace falta tomar alguna medida, pero primero deben comprenderla. En razón de la naturaleza de los oráculos modernos y de sus profecías, los políticos precisan, ahora más que nunca, entender los lenguajes, los códigos, las personas, los números, la ciencia y la tecnología.
Con frecuencia, en conversaciones informales, algunos preguntan: ¿nadie le puede decir que está equivocado, qué esa no es la manera, que ésa no es la respuesta? Y surgen diversas interpretaciones. En realidad: (1) muchas veces los que están en el poder se muestran tan seguros que no quieren ni recurrir ni escuchar a los oráculos; (2) si los escuchan exigen que siempre le anuncien las cosas que ellos mismos piensan; (3) muchos oráculos cercanos al poder tienen miedo de emitir su anticipo o interpretación; (4) aun cuando hablen, digan la verdad, tengan atrevimiento… las respuestas pueden ser malinterpretadas: usarlas precisamente para decir lo contrario de lo que se ha pronunciado. Como afirmaba en 1520 Tomás Moro en su Utopía la tarea de asesorar y acompañar a los gobernantes es una tarea realmente insana. A menos que vivamos en una verdadera democracia.
Idea original en Carl Sagan. "Miles de Millones. Reflexiones sobre la vida en el universo". B S.A. 2001. Madrid.
domingo, junio 08, 2008
311. PROMESA DEL ESTE + BAÑO DE SANGRE
es Nikolai, un ruso creíble que vive en Londres y forma parte de la mafia del Este, manejando tráfico ilegal de diversos productos. Hay un juego de identidades cruzadas, de pasados oscuros, de historias que se cruzan. Y ése es el motivo por el que Naomi Watts una enfermera hija de rusos también forma parte esencial de esa historia.310. EXPIACION, DESEO Y PECADO

Lo que llama la atención de la película es este juego de versiones, de miradas, el cruce de lo que se ve y lo que efectivamente sucede, el presente y el pasado, el presente reciente y el pasado inmediato. Como si la vida nos diera la posibilidad de rebobinar, de revisar con atención que es lo que ha pasado o está pasando.
No es solo un juego de tiempos, de pensamiento que regresan, de recuerdos que se mezclan con el presente en una mente afiebrada. No: es algo mas. La mirada no lo puede abarcar todo, hay algo nouménico en ella, siempre hay cosas que se nos escapan, que no se nos convierten en fenómeno. Las imágenes que vuelven nos permiten atrapar la realidad, mas fenómenos (la fuente, la biblioteca, el encuentro en la ciudad, la presencia fantasmal en una humilde casa de un barrio de Londres, la misma guerra).
Si la escritura abre el relato, si el sonido de la máquina de escribir marca el ritmo de la música y es la música misma, si la escritura cierra la película. Si la película es la historia que se cuenta en la novela que se presenta sobre el final, novela que Tallis ha pretendido escribir toda su vida (porque es en realidad una forma de construir y expiar su propia vida), la realidad no puede ser tal, sino que lo verosímil, lo conjetural es lo que asoma detrás de las escenas… y es lo que en definitiva nos sorprende al final, al tiempo que nos deja con las manos vacías, con un amor que se define como posibilidad, nunca como realidad.
Conocer es construir, recordar es dar versiones y dar versiones es decidir la vida de los otros. Las miradas salvan o condenan, nos descubren o nos sumergen en el infierno (Sartre). Los hechos nos condenan: no podemos regresar a ellos – como regresan las escenas – para reconstruir la versión indicada. Historia y película son el eco de la vida misma.
lunes, junio 02, 2008
309. CUARENTA AÑOS DESPUES

domingo, mayo 25, 2008
308. LOS TIEMPOS QUE CORREN

"No es raro entonces ver en el vasto escenario del mundo multitudes representadas por pocos hombres que hablan en nombre de una multitud ausente o desatenta, que actúan en medio de la inmovilidad universal disponiendo a capricho de todas las cosas: cambiando leyes y tiranizando a su placer sus costumbres; tanto que uno no puede menos que quedar estupefacto al ver en qué manos indignas y débiles puede caer un gran pueblo".
Tocqueville: La democracia en América (1837) citado por nota de U. Eco
martes, mayo 20, 2008
307. ¿QUIEN SE METE EN POLITICA?

No hay, pues, modo de ser útil para unos hombres así. Antes corromperían al mejor. plantado que dejarse corregir ellos mismos. Su solo trato deprava. El más limpio y honesto terminaría como encubridor de la maldad y estupidez ajenas. Por todo ello, sospecho que es imposible lograr bien alguno, por esa «vía indirecta» que estás insinuando.
Ya Platón explica con una bella comparación los motivos que alejan a los sabios de los asuntos públicos. Suponed que están viendo cómo la gente pasea por calles y plazas bajo una lluva incesante. Por más que gritan no logran convencerles de que se metan en sus casas y se aparten del agua. Salir ellos mismos a la calle no conseguiría nada, sino mojarse ellos también. ¿Qué hacer entonces? En vista de que no van a poner remedio a la necedad de los otros, optan por quedarse a cubierto, defendiendo al menos su -seguridad."
306. DELITOS Y PENAS, ¿TODO SIGUEN IGUAL?
-No debes extrañarle de ello -me atreví a contestarle delante del Cardenal-: semejante castigo infligido a los ladrones ni es justo ni útil. Es desproporcionadamente cruel como castigo de los robos e ineficaz como remedio. Un robo no es un crimen merecedor de la pena capital. Ni hay castigo tan horrible que prive de robar a quien tiene que comer y vestirse y no halla otro medio de conseguir su sustento. No parece sino que en esto, tanto en Inglaterra como en otros países, imitáis a los malos pedagogos: prefieren azotar a educar. Se promulgan penas terribles y horrendos suplicios contra los ladrones, cuando en realidad lo que habría que hacer es arbitrar medios de vida. ¿No sería mejor que nadie se viera en la necesidad de robar para no tener que sufrir después por ello la pena Capital?
lunes, mayo 19, 2008
305. NADA SERA IGUAL
miércoles, mayo 14, 2008
304. EDUCAR A LOS HIJOS
Julián Zini
Duerme tranquila hija mía,
que está velando tu sueño
el corazón desvelado
de tu papá musiquero.
Duerme nomás que entretanto,
y a orillas de tu silencio,
voy a contarle a tu madre
lo que entre mí a veces pienso.
Adónde irás con los años,
adónde te lleva el tiempo;
quién llegará, cómo y cuándo,
para ser tu compañero.
Cómo me cuesta perderte
ser tuyo y no ser tu dueño;
quedarme solo en testigo
y no apuntalar tu sueño.
Busco en mí la palabra que te debo y no la encuentro.
Quiero hacerte un regalo que te sirva y no tengo.
Te acaricio y me tiembla la ternura en los dedos.
Me preocupa quererte y no sé cómo hacer.
Me recibí de padre como si fuera un sueño.
Puesto a andar en la vida, tropecé con los hechos.
Me enseñaron de chico que el amor era ciego
y segado de amor no pensé nunca en ésto.
Con traerte a este mundo solté un río tremendo
que se fue de mis manos, que se fue de mi tiempo.
Cada día que pasa sos distinta y confieso
que no sé que decirte más allá de mis besos.
Como yo y como todos sé que sos un misterio,
un inmenso posible y un hermoso proyecto.
Yo, tan sólo un testigo que te sigue de lejos
con el alma en los ojos y soñando un encuentro.
Qué haremos tu madre y yo
sino darnos por enteros,
sabiendo que nuestros hijos
son ellos y no son nuestros.
Cómo seguirlos de cerca
por amor y no por celos;
Cómo hacer que nos elijan
como padres verdaderos.
