domingo, junio 07, 2009

385. EL CUERPO, MI CUERPO

EL CUERPO, NUESTRO CUERPO, MI CUERPO

· Aunque cuesta creerlo y aceptarlo, tenemos el cuerpo que merecemos. El cuerpo es el reflejo de la vida que vivimos o hemos vivido. También por eso los cuerpos no son iguales y en cada caso exhiben estructuras y manifestaciones distintas: la individuación no se produce sólo en el origen, en el punto de partida, sino que se va consolidando a lo largo de nuestras vidas.

· El re-encontrarnos con los otros - después de mucho tiempo - re-unirnos con quienes hemos perdido en los laberintos de la vida, implica volver a ver a quienes exhiben lo que son y lo que han sido, la historia que han vivido, en sus propios cuerpos. Y mostrarnos nosotros frente a ellos. Somos lo que fuimos, pero también somos lo que el tiempo ha dejado impreso en nosotros, en aquello que se expone a primera vista: nuestro cuerpo.

· Tenemos la cara, el rostro, la voz que nos merecemos: somos responsables de todo eso, una responsabilidad que puede ser directa o indirecta, pero de la que formamos parte. La forma de sonreír, de darle forma a las respuestas, de afrontar las miradas o las palabras son frutos de lo que hemos decidido.

· Somos también los rastros de los que han sido antes que nosotros, la herencia de nuestros antepasados: nuestros padres moran en nuestra forma de ser, de movernos, de comunicarnos. El tiempo nos asimila a nuestro pasado: aunque corremos hacia el futuro, avanzamos también hacia el pasado y nos recuperamos como una síntesis dialéctica de lo que fuimos (de donde venimos) y lo que decidimos ser (el por-venir)

· Somos el cuerpo que tenemos. No es un cuerpo al que hemos sido condenado, como un portador extraño: es el cuerpo que nos permite ser lo que somos. Nuestras manos, nuestros labios, nuestros ojos, nuestras piernas son lo que somos. Las manos tienen los rastros de nuestras acciones, las piernas los territorios que hemos recorrido, en la piel y en los músculos han quedado aprisionado lo que vivimos.

· El cuerpo no sólo nos deja ser, no sólo nos encierra: somos él. En nuestro cuerpo están los pliegues de nuestra historia. Y basta contemplar los cuerpos, su presencia, su impúdica desnudez, para que des-cubrirnos ante los ojos de los otros y ante nuestra mirada oblicua. El cuerpo no admite engaños. Somos nuestras operaciones, nuestras cicatrices, nuestras quemaduras, nuestros hematomas, nuestras quebraduras. Somos nuestras huellas digitales, nuestras arrugas, nuestros kilos de más o de menos. Somos los dolores que ya no desaparecerán, o los dolores que ya se han ido. Los sufrimientos que han dejado sus heridas, sus cicatrices, los rictus en el rostro, los tics que no podemos controlar, los movimientos involuntarios.

· Somos el cuerpo que toma la iniciativa, el cuerpo dócil que nos obedece, pero también somos el cuerpo que se nos resiste, que ya no nos responde, que dice basta. Somos el cuerpo cargado de deseos y el otro, el que está atiborrado de hastío. Somos el cuerpo activo que hace, habla, gesticula, corre, se divierte, goza. Somos el cuerpo lleno de vida y el que se aproxima peligrosamente la muerte.

· A veces nuestro cuerpo es un barco que ha soportado todos las travesías, afrontado todas las tormentas, vencido la furia del mar y el desgaste del viento o del sol… y que necesita una bahía generosa (Benedetti) en donde reponerse, reencontrarse, tomar fuerza, afianzarse. Cuerpo cansado que llega al final de la jornada con las últimas fuerzas y que asume el descanso como estas playas a las que llega el náufrago fatigado que ha logrado sobrevivir a todas las dificultades.

· Somos – a veces - el cuerpo que se deja hacer, que se entrega: al dentista, al dermatólogo, al kinesiólogo, al que rasura o arregla el cabello, especialmente al médico que revisa, hurga, palpa, hunde sus dedos, pasa sus manos, nos da órdenes, anota, aplica aparatos, escucha, busca señales, nos desnuda, nos ordena, nos pide obediencia, nos mide, nos pesa, critica nuestro estilo de vida, ordena los alimentos, los rituales, los movimientos; y también nos anestesia, abre nuestro cuerpo, extrae, compone, sutura, extirpa, cura. El cuerpo es el que revela su interior nouménico en una radiografía, en una ecografía, en una tomografía, en un centellograma, en una endoscopía.

· El cuerpo es el que – presuroso - nos restituye y nos factura la cuota de nuestros excesos y el que se nos revela y nos entrega una enfermedad que no buscamos, una patología que no sabíamos que teníamos, un final que se dispara sólo con algunos meses de anticipación. El cuerpo es la dureza de los músculos o la flaccidez del tejido adiposo, los nervios que se tensan y la entrega generosa del placer compartido. El cuerpo son sus olores primitivos y los baños y las cremas y los perfumes y los cuidados.

· El cuerpo es el que nos avisa que los años van transcurriendo y que la edad no pasa en vano: el oído ya no llega hasta el fondo del salón, la vista se acorta para ver de lejos y se aleja para ver de cerca, no resulta fácil subir las escaleras y respirar sin agitarnos, los controles médicos nos llenan de advertencia… y no importa que nuestro interior esté lleno de vida, cuando el interior dialoga con el cuerpo, éste le recuerda que no puede, que no debe, que no quiere. Hay una lucha entre los años que avanzan y un interior que resiste. Algo que expresa con mucha claridad PHILIPS ROTH en EL ANIMAL MORIBUNDO (Alfaguara. 2002): “Para quienes todavía no son viejos, ser viejo significa que ya has sido. Pero ser viejo también significa que, a pesar de haber sido, además de haber sido y aunque hayas sido en exceso, sigues siendo. Lo que has sido está muy vivo. Todavía eres, te obsesiona tanto el ser todavía y su plenitud como el ya haber sido, lo pretérito. Considera la vejez de este modo: que tu vida esté en juego es un hecho cotidiano. Uno no puede eludir el conocimiento de lo que le aguarda dentro de poco. El silencio que le rodeará para siempre. Por lo demás, todo es lo mismo. Por lo demás, uno es inmortal mientras vive”.

· El cuerpo – en suma – nos sobrevivirá por breve tiempo, con obscena mezquindad cuando nos hayamos ido y aparezca allí inmóvil, extraño, imperturbable para quienes vengan a despedir lo que fuimos, pero lo que ya no somos.

domingo, mayo 17, 2009

384.¡QUE PENA! SOMOS UN POCO MAS HUERFANOS DESDE HOY



Una muerte que nos entristece... y la palabra que queda más a la intemperie sin su presencia... Hay muertes que uno quisiera que no llegaran nunca para quienes pueden hacer de nosotros, seres distintos.

lunes, mayo 04, 2009

383. ENTRE LOS MUROS + PRESENTE Y FUTURO DE LA ESCUELA


ENTRE LOS MUROS

Francia, 2008
Dirección: Laurent Cantet
Guión: Laurent Cantet, Robin Campillo, François Bégaudeau.
Interpretación: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela.
Género: Drama
Duración: 128 minutos


Más allá del ritmo mismo de la película que nos facilita la posibilidad de meternos en el mundo de las escuela y “sentarnos” en un lugar privilegiado para poder observar y entender lo que sucede en el interior de las aulas, en el intercambio permanente de mensajes entre los profesores y los alumnos, hay una verdadera “Enciclopedia de temas y problemas de la educación escolar”.

Lo que el autor del libro original y el director se proponen y logran es merodear por el universo de las escuelas y concluir que allí hay muchas cosas que no funcionan o funcionan con muchas limitaciones. Y – al mismo tiempo – rescatar el esfuerzo de los educadores, esfuerzo (o buena voluntad que no siempre tiene los efectos deseados)

En una unidad de espacio (una escuela, un aula) y de tiempo (un año escolar), la historia concentra todas las historia. Basta observar una experiencia – en este caso – para concluir que todas las restantes serán análogas, aunque la escuela y los alumnos elegidos sean preponderantemente inmigrantes que han invadido la sociedad, las calles y las instituciones europeas, sin renunciar a sus identidades de origen.

Podrían haber sido muchas historias, o muchos docentes, o numerosos grupos de alumnos, pero se trata de un docente (el protagonista, el autor del libro original), un grupo de alumnos y una escuela. A su alrededor están los otros alumnos (casi invisibles), los docentes que interactúan con el colega de la historia, el director, los padres de los alumnos, la institución.


Por eso uno puede observar, analizar y re-trabajar temas y problemas tales como: Acuerdos y conflictos; situación de los Alumnos, los diversos momentos del Año escolar (principalmente inicio, evaluación periódica y final); los procesos de Aprendizajes; la geografía del Aula; la interacción con la Comunidad; la emergencia y la resolución de los Conflictos; la personalidad de los alumnos y la personal del Docente, las diversas Costumbres; las diferencias sociales y étnicas (se trata de un grupo multiétnico de alumnos), los procesos de inclusión y de exclusión; el ejercicio de la Disciplina y las Sanciones; los procesos de Expulsión (con el eufemismo de la “reubicación en otra institución educativa”); la función que desempeña el Director (con su propio ámbito de trabajo); la presencia y las historias de los colegas docentes (de dónde proviene, cómo reaccionan ante los problemas, como respaldan, interpelan o critican al compañero de trabajo); los procesos de enseñanza (los medios tecnológicos son totalmente tradicionales: el uso de la palabra, el interrogatorio y el pizarrón); los saberes y las carencias de los alumnos (vocabulario básico); la libertad de los alumnos para aceptar la propuesta de aprendizaje o para cerrarse sobre sí mismos y resistir; el presente y el futuro de la Escuela (¿es una defensa? ¿es un ataque? ¿es una propuesta de cambio?); el peso de las familias que interactúan con el docente (entrevista), participan de las decisiones e intervienen en momentos claves de la vida institucional; la geografía de la escuela: aula, patio, sala de reuniones, dirección, los afuera y los adentro de los “muros” (¿cárcel?); lo enunciado en los discursos de los docentes y lo no-dicho pero que opera como lenguaje; las Palabras que enuncian y palabras que ocultan o que caen en una equivocidad peligrosa (los conflictos se generan a partir de las interpretaciones de lo ambiguo); la palabra liberadora que – a través del autorretrato – permite que cada alumno se reconozca y se construya, dándose a conocer a los demás; los diversos lenguajes que atraviesan la escuela (especialmente la madre del alumno de Mali que pronuncia algunas palabras en francés y prefiere manejarse en su propio idioma); la activa participación institucional de los alumnos (desde su rol y personalidad adolescente); la vigencia de los códigos y de los Reglamentos; los diversos tipos de relaciones educador – educandos; la vida personal de los docentes, sus propias historias; los diversos tipos de reuniones institucionales (inicio de año, evaluación, informales, para determinar alguna sanción); los tonos, las agresiones, las discusiones; los gestos de acercamiento y afecto, las resistencias; las disposiciones del sistema; el clima de amplia libertad de expresión de los alumnos; la diversidad de los estudiantes: discutidores, insolentes, participativos, extraños, irrecuperables, casi condenados desde el inicio y los brillantes que se destacan; los tiempos de la escuela: los timbres marcan finales indiscutibles y ya la palabra del educador entra en el olvido; los recreos que introducen – como a lo largo de la película – el fútbol como una referencia obligada de los alumnos varones; el sentido, el significado, la trascendencia de los aprendizajes escolares. La última frase de la película se pronuncia mientras docentes y alumnos juegan un partido de fútbol como despedida del año. Es un cántico de aliento, un clamor alegre, un deseo: ¡Todos juntos!


Y aunque han quedado muchos temas fuera: diseño curricular (apenas insinuado), variedad de materias, sistema educativo, aspectos administrativos, otro tipo de actividades… el conjunto de temas abordados es realmente muy rico para generar una verdadera reflexión sobre lo que sucede y sobre lo que nos sucede.

Entre los muros enfatizó la "vocación documental" del film, al señalar que los intérpretes fueron no profesionales, empezando por el docente protagonista, que escribió el libro original y colaboró con Cantet (“Recursos humanos”, “El empleo del tiempo”), en el guión. También se remarcó la premisa de concentrar toda la acción en una escuela, emulando el formato de "estudio de caso" propio de la observación antropológica mientras que la cámara en mano inquieta indicaría que quien mira se deja guiar por los hechos tal como ocurren en su fluir real, a la caza de escenas que luzcan tensas, pintorescas y, ante todo, espontáneas. Toda la película ocurre en el interior de esta escuela. “Intenté dar una impresión carcelaria, porque creo que es lo que sienten la mayoría de estos chicos al entrar cada día a la institución”, afirmó Cantet. “Más allá de los alumnos y de los profesores, nadie más sabe que sucede exactamente en la escuela” agregó.


La historia empezó cuando el realizador Laurente Contet, conocedor del libro y vecino del colegio, pidió permiso al director del centro para rodar una película basada en el libro de François Bégaudeau, profesor de francés en el François-Dolto que interpreta su propio papel.

Logrado el permiso, se pusieron en funcionamiento durante un año talleres de cine los miércoles por la tarde abiertos a los alumnos. De ahí salieron seleccionados los 24 adolescentes que rodaron en cinco semanas, de principios de julio a principios de agosto de 2007, las escenas que transcurren en las aulas. Para grabar las escenas en el aula se utilizaron tres cámaras, filmando de corrido y hablando con los chicos –que desconocían del guión- y perfeccionando la escena hasta lograr su objetivo en cada una.


François Bégaudeau, el autor del libro original, guionista y quien desempeña el papel principal, con respecto al oficio de enseñar señala “Enseñar no funciona nunca porque finalmente en la vida aprendemos solos. El profesor será feliz cuando renuncie a enseñar e intente simplemente dar a los alumnos un marco que les permita reflexionar, hacer trabajar sus ojos, sus orejas, su cerebro, y por qué no su cuerpo, su creatividad. Todos los países, o casi, atraviesan una crisis de la enseñanza porque rechazamos entrar en esta lógica. Puede ser utópico, y sin embargo es tan simple.” Los docentes saben que pueden hacerse cargo de una realidad que los excede, ni es posible trabajar sin mínimas normas de convivencia. Todo es muy complejo. Algunos ya están hartos de la escuela, la mayoría la pilotea como puede, una profesora celebra su embarazo. El mundo sigue su curso.


El director, hablando de los adolescentes en nivel escolar, expresó que “están estigmatizados, se los considera idiotas, incapaces de concentrarse… es muy fácil decirlo, pero al escucharlos bien nos damos cuenta de que están más insertos en la sociedad que lo que pensamos”. Y aclaró para finalizar el tema: “la escuela prepara a los alumnos a ser buenos actores”.

viernes, mayo 01, 2009

382. 32 AÑOS: LA LETRA QUE FALTABA, LA FORMA PERFECTA


El lenguaje no es solamente un medio, algo que sirve para comunicarnos teniendo como referencia los signos y los significantes, sino que es algo que está entre el yo y la realidad, un conjunto de designaciones (léxico) capaz de crear tanto al yo como a la realidad. El lenguaje y el mundo – afirma Wittgenstein – son co-extensivos, los límites de uno son exactamente los límites del otro. Tanto pensamiento tienes como lenguaje tienen y tanto mundo tienes como palabras manejas.
De pronto, la palabra me devolvió el mundo olvidado, silenciado, oculto, obstruido, cerrado. La imagen primero, la palabra luego. Dos llamados (23 y 29 de abril) me permitiieron– palabras mediante – reconstruir el mundo perdido, a las palabras de ese mundo que me aceptaron como propios y que me mostraron como míos, como partes necesarias de mi pasado. Y – también – esas palabras me re-construyeron: porque soy parte de ese pasado de hace 32 ó 35 años y no quiero silenciar que aquellos tiempos prepararon todos los presentes que le sucedieron.

Algunos mensajes le dieron forma al mundo recobrado:

Querida amiga! Por algo suceden las cosas... hace años que vengo escribiendo cada 24 de marzo sobre un pasado que me cuesta recuperar. Los exilios interiores, la sensación de habitaciones del pasado obturadas, las separaciones de amigos del alma, de compañeros entrañables de trabajo y de temores...fueron construyendo un muro que trabajosamente - mucho mas libre con el paso de los años - voy desarticulando. Encontrar noticias del video, tuyas y del P. Pedro fue un gesto clave.
Soy el producto de aquel pasado maravilloso que tuvo demasiadas cosas... y no quiero dejar de recuperar a los que formaron parte de ese pasado. Creo haber seguido fiel a mis principios, como en aquellos tiempos, pero miro agradecido el espíritu el lucha, la construcción común, las reflexiones, las preparaciones comunes de clases y estrategias, los miedos compartidos, la amistad que circulaba.
Llamarte hoy era el gesto necesario para cerrar el círculo. Re - iniciamos el contacto. Y quiero comunicarme con PEDRO, proponer que alguna vez nos juntemos para recuperarnos mutuamente... verlos el video fue muy impactante.
No te olvides mandarme medios de contacto con Pedro.
Un abrazo. Jorge

Hola Jorge! Antes que nada, te cuento que recién hoy y de casualidad, abro el correo no deseado y ahí estaban tus mail, no sé porqué, por eso recién te contesto... me alegra saber lo que estás haciendo y que recuerdes así el pasado, es un duro y maravilloso trabajo; yo reivindico cada día lo hecho y me permito revisar los modos y los tiempos personales en relación a los tiempos sociales, pero sigo rescatando como un privilegio haber sido joven en los 70 , fueron terribles los años de exilio, la cárcel de afuera es una historia aún no narrada. Te cuento que trabajo en la universidad en el campo de la práctica docente y la educación por el arte, la creación como espacio de conocimiento es mi tabla de salvación, en este momento estoy trabajando en la puesta en escena de un fragmento de El evangelio según Jesucristo de Saramago, acabo de recibir su autorización para mi proyecto, ni yo lo creo. Es en el arte donde siento que está el desafío que nos permitirá imaginar y transformar... Seguramente en algún momento nos juntaremos, un abrazo, Ester.

Recordada amiga: primero pensé que el pasado se me “cerraba” nuevamente. Luego, con una lectura más pragmática y propia de los años (que no pasan en vano) supuse lo del “correo no deseado”, situación que me suele pasar con colegas y alumnos con quienes decidimos armar grupos de intercambios: les suelo decir, “por favor, colóquenme entre los deseados”… Que bueno es reencontrarte con proyectos tan creativos. Somos los mismos, aunque seguramente somos distintos. Y no faltará oportunidad de intercambiar experiencias y saberes que estos años nos han regalado.
Lo mejor para vos, éxitos en tus proyectos y hasta cualquier momento. Si llego a viajar con más tiempo a Paraná, te aviso y unos buenos mates serán la excusa para la charla debida.
Un abrazo.

momentos despuès =



TERMINO DE HABLAR CON PEDRO. A QUIEN ENCONTRE EN UN ALEJANDRO LUGAR, EN JUJUY. HAY UN PASADO QUE COMIENZA A FORMAR PARTE DEL ROMPECABEZAS DE MI VIDA… SIN ESAS PIEZAS, SIN TODO LO HECHO, PENSADO, DISCUTIDO, JUGADO Y VIVIDO, NO SE PUEDE ENTENDER ESTE PRESENTE. Y ME GUSTA SENTIRME CON-MOVIDO POR ESTOS RE-ENCUENTROS.
EN ALGUN MOMENTO NOS REUNIREMOS LOS TRES (JUNTO CON OTROS AMIGOS, APARECIDOS) Y NOS PONDREMOS AL DIA.
GRACIAS. UN ABRAZO.

miércoles, abril 15, 2009

381. VICKY CRISTINA BARCELONA + LAS DIVERSAS FORMAS DEL AMOR


AÑO: 2008
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: EEUU / ESPAÑA
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
FOTOGRAFÍA: Javier Aguirresarobe
REPARTO: Intérpretes: Rebecca Hall (Vicky), Scarlett Johansson (Cristina), Javier Bardem (Juan Antonio), Penélope Cruz (Maria Elena), Chris Messina (Doug), Patricia Clarkson (Judy Nash), Kevin Dunn (Mark Nash), Julio Perillán (Charles)
PRODUCTORA: Coproducción USA-España

Dos chicas norteamericanas aceptan la invitación de una familia amiga para pasar un verano en Barcelona. Vicky desea ampliar sus investigaciones sobre la cultura catalana y Cristina disfrutar del lugar. Mientras la primera tiene arreglado ya el próximo matrimonio, la segunda vive buscando un amor imposible y desechando las oportunidades que se le presentan.

Conocen a un curioso pintor (José Antonio: Badem), que les cambiará la vida a ambas y cambiará la vida de todos. José Antonio viene de un amor violento con Penélope Cruz, un amor necesario que no soporta la convivencia. Con la habilidad de un sutil conquistador - que sabe encontrar el lenguaje propio para cada una - va apropiándose del mundo de ambas mujeres: primero de Cristina, mas desprejuiciada y confiada (con la que terminará conviviendo por un tiempo), pero luego también el amor (la inquietud, la pasión, la sospecha) de Vicky que parece mas reacia a pensar posibilidades ajenas al prometido amor de su futuro esposo. Hay un juego se secretos y verdades, de revelaciones o reservas que atraviesan las relaciones de las amigas, de los amantes, de los matrimonios.

Cada uno de los personajes quedará atravesado por estas cuestiones de relaciones, amores, posibilidades e imposibilidades, porque a partir de ese verano en Barcelona, la vida de todos no será igual, aunque en todos los casos cada uno hará lo que puede, lo que la vida o su carácter le permite asumir como destino y no necesariamente lo que quiere o lo que debe para alcanzar la felicidad. A veces el amor es un imposible que sólo funciona en condiciones extraordinarias: no todos están dispuestos a pagar su precio.

Los diálogos – como en todas las películas de Woody Allen, especialmente las últimas – son extraordinarios, sutiles, muy cuidados, profundos. Ese juego de Inglés y el castellano pone su cuota de contrapunto, especialmente cuando irrumpe Maria Elena que goza en romper las convenciones y generar la confusión. Es una película que no deja en paz al espectador, sino que lo inquieta, lo sobresalta, lo obliga a mirarse a sí mismo para saber qué es lo que realmente hace con su vida y con quien la comparte.

La imposibilidad de realización, la in-satisfacción plena y definitiva, atraviesa la historia y los deja a todos sin esperanza, conformándose con lo que tienen... nadie quiere estar donde está... pero no es fácil construir lo que quisieran ser... Cristina es una insatisfecha Vicky no se atreve a dar el paso como no se atreve la mujer grande y en la pareja de creadores, cruzados por la imposibilidad de convivir, no logran serenar las individualidades para poder con-vivir. Es fácil quedarse con el premio consuelo: uno se acostumbra a sobrevivir, cuando no se atreve a vivir... los rostros del final son aleccionadores: todos tienen cara de "no puedo y debo volver a lo que tengo y puedo".

Mas allá de las bellezas de Barcelona y de la frescura de la historia, lo que entra en debate es el tema del amor y de las transformaciones que se operan en los individuos y en las relaciones. Las bellezas femeninas y la presencia de Bardem no son en sí relevantes, sino en el ejercicios que todos hacen por responder o resisitir a la fuerza del amor; se vuelven bellos en esas circunstancias y entran en un cono de sombra cuando el amor los abandona, los apaga, los desarma. Hay un dinamismo que no reconoce limites que solamente aparece cuando se deja fluir el ritmo de la vida, se caen las barreras y cada uno elige ser quien quiere ser. He aquí una mezquina enumeración de todo lo que sucede en esas vacaciones en Barcelona:

1º. Hay un tipo de amor que se cierra sobre sí mismo o sobre la pareja, se subordinan mutuamente o unilateralmente y obedecen a las circunstancias: pueden no llegar a grandes niveles de pasión, pero sobreviven sin conflicto.
2º. Hay otro amor que se abre a la novedad, pero lo arriesga todo... aunque uno siempre puede mantenerse en su lugar (no ceder a la tentación o al cambio), reforzar sus defensas o perder y arriesgar lo que se tiene-
3º. Hay convivencias pacificas, en las que las parejas pueden compartir todo pero que ya ha dejado de ser amor para convertirse en amistad, compañerismo, camaradería. Se con-vive por costumbre, por comodidad... No es malo que exista esta relación, pero tampoco es bueno: se disfruta de la seguridad, pero se renuncia a la pasión.
4ª. Hay amores que por la personalidad de los miembros de las parejas son muy intensos, pero tóxicos, destructivos, violentos. Pueden amarse pero no pueden convivir. Para amar deben renunciar a la seguridad.
5º. Hay amores que necesitan una tercera persona para funcionar (con la figura que sea: en este caso Cristina tiene una presencia muy especial)... pero ese tercero no siembra la discordia sino la armonía: son triángulos armoniosos: hay un ángulo que sostiene la co-existencia de los otros dos.
6º. Amar porque si: los amores no tienen razones o motivos. Surgen, irrumpen, nos desbordan. No es lo físico o las cualidades. O no es sólo es. Sucede: hay mucha pasividad en ese ser invadido por la pasión (es el caso de Vicky)
7º. Frente al amor que desestabilizar (Vicky) uno puede negarse a verlo; atreverse y arriesgar; verlo pero no atreverse consciente de las consecuencias; atreverse y regresar a la seguridad... o finalmente, dejarse llevar-
8º. Hay quienes siempre están buscando: corazones inquietos (Cristina) que no saben dónde reposar.

Hay mucho para pensar y debatir... porque es la vida misma.





380. "FORMAR DOCENTES: VIDAS CON HISTORIAS" + VIDEO DOCUMENTAL




Como parte de las acciones realizadas en el PLAN DE MEJORA INSTITUCIONAL en el que trabajamos la necesidad de elevar la calidad de la enseñanza y de los aprendizajes en el Instituto Formador, comprometiendo a los docentes y a los alumnos del mismo, hemos producido un VIDEO DOCUMENTAL ("FORMAR DOCENTES: VIDA CON HISTORIA) para rescatar la memoria de los ex docentes y formadores, y convertir sus enseñanzas en insumos para la formación de los nuevos docentes.

La idea y producción estuvo a cargo del INSTITUTO FORMADOR (responsabilidad intelectual) y la realización técnica y artística a cargo de la productora SUBTERFUGIO, formada por egresados y alumnos avanzados de la Carrera de DISEÑO DE IMAGEN Y SONIDO de la UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES.

Respondiendo a OCHO cuestiones fundamentales, fueron entrevistados 16 docentes y de las más de 4 horas de filmación se llegó a un producto final de 45/50 minutos. La mayoría de los docentes han sido PROFESORES del profesorado y tres muy conocidos docentes del nivel medio. Todos testimonian como funcionaba la educación y la docencia en el pasado reciente, especialmente en un momento en que educación, docencia y estudio eran bienes apreciados por las familias y los usuarios y explícitamente valorados por la sociedad

Pretende ser un PRIMER PASO para registrar (imagen y sonido) la educación de nuestra ciudad y el saber de quienes han sido verdaderos “maestros”. Para muchos es una oportunidad para reencontrar la imagen y la palabra de colegas y antiguos profesores.

Consideramos que – especialmente en estos tiempos - tener memoria y lograr atesorarla para poder darla a conocer es una manera de construir el presente y el futuro. Consideramos que el material puede ser un valioso insumo para quienes trabajan en el ESPACIO DE LA PRACTICA o en la FORMACION DE LOS DOCENTES.


Hablamos de “primer paso” porque nos gustaría ampliar la galería de los entrevistados, hacer un trabajo similar con quienes están cerrando su carrera profesional docente, con quienes están en la mitad de su desempeño y con quienes están librando sus primeras batallas en el territorio de la educación formal de niños y adolescentes. Se trata de aprender de todos, especialmente de la experiencia de quienes más pueden decirnos porque no sólo han acumulado años, sino sabiduría.

domingo, marzo 29, 2009

379. CEGUERA + ¿VER DE OTRA MANERA?



Ceguera (T.O. Blindness) Drama. Dir. Fernando Meirelles. Guión: Don McKellar. Con Julianne Moore, Mark Ruffalo, Alice Braga, Gael García Bernal, Yoshino Kimura, Danny Glover . Fotografia: César Charlone. Música: Marco Antonio Guimaraes. Origen: Canáda - Brasil - Japón (2008) 121 minutos

El Director de la película, el brasileño FERNANDO MEIRELLES cuenta con una filmografía que incluye la gloriosa Ciudad de Dios (2002) y la sólida El Jardinero Fiel (2005), por lo que cualquier trabajo en el que esté relacionado interesa bastante. Ceguera está basada en una novela de José Saramago (que tardó mucho tiempo en aceptar la propuesta y autorizar la realización) y primó en su realización la idea de permanecer fiel a la ideal del autor (“al filmar – confiesa – me preocupaba la mirada y la opinión de Saramago”.

Respetando el deseo de Saramago de que la película, así como la novela, transcurriera en una ciudad no identificada, lo que le da una universalidad común a la trama, la producción de Ensayo Sobre la Ceguera decidió filmar en varios países diferentes. Así y todo, ninguna señal que pudiera identificarlos fue utilizada. La mayor parte de las escenas en exterior fueron filmadas en Sao Paulo, ciudad en la que vive Meirelles; las escenas, ambientadas en el asilo transformado en campos de cuarentena, fueron filmadas en una prisión abandonada en Guelph, Canadá; y el clímax de la película, que tiene lugar frente al paisaje destruido de una ciudad arruinada, fue filmado tanto en Sao Paulo como en Montevideo, en Uruguay (ciudad sugerida por el director de fotografía César Charlone, de origen uruguayo).

A lo largo de las filmaciones, Meirelles fue guiado principalmente por la cita en la cubierta de la novela de José Saramago (del antiguo Libro de las Exhortaciones): “Si eres capaz de ver, mira. Si eres capaz de mirar, observa”. A final de cuentas, esta historia sobre ceguera, Meirelles resume, “es realmente sobre aprender a ver”. Por eso la dirección recrea una atmósfera opresiva, en donde existe mucho desenfoque. Ahí, en cada plano, se esboza un confinamiento entendido no solo como una ceguera visual, si no como una ceguera social. Los personajes son embutidos en una sociedad de ocultas intenciones donde la ceguera, en este caso, permite ver la esencia de los personajes.

Mas allá de la historia que merece la lectura del libro y disfrutar la película: una a uno los habitantes de una ciudad comienzan a quedarse ciegos, víctimas de una inusual y desconocida afección (ceguera blanca) y sus autoridades deciden encerrarlos en un centro de aislamiento para preservar al resto de la población, custodiándolos con las fuerzas de seguridad que no temen disparar cuando hay algún intento de fuga. Dentro del centro, lentamente y con el ingreso de los nuevos habitantes, se inaugura un nuevo tipo de sociedad, que no respeta los principios, las leyes, los códigos de la anterior, sino que se adapta a las circunstancias de una supervivencia primitiva. Como sobrevivir y cómo regresar a la realidad, a una sociedad que ha aislado a los enfermos pero que está muriéndose – en el exterior – víctima del mismo mal, es el desarrollo de la película.

La película – como la obra de Saramago – trabaja una serie de tópicos que permiten revisar los CONTRATOS SOCIALES, la vigencia de la MORAL, los principios de la CONVIVENCIA:

01. Volverse ciego (no nacer ciego o perder lentamente la visión), sino volverse repentinamente ciego es una nueva forma de “ver” y de aprehender el mundo. Nada tiene que ver con la percepción que tenemos con uso de los ojos y la mirada. Para los ciegos, los otros son diferentes que se perciben solamente como otros, no llegan como una imagen sino por otras sensaciones. La ausencia de la vista permite descubrir un interior que ignora el color de piel, la edad, el aspecto físico, las nociones de belleza y de fealdad. Aun en el manejo de los cuerpos (vestimenta, desnudez) no hay censuras, porque los ciegos se tornan invisibles y desaparece el sentido del pudor. Somos los espectadores (lo confiesa el Director) los único que – junto con la protagonista – pueden verlos, descubrirlos…

02. Se forma una nueva sociedad en la que el único propósito es la subsistencia y el aislamiento: no hay ninguna actividad simbólica o cultural (en un momento aparece, por un momento, la música que emerge de una minúscula radio AM), y por lo tanto se altera la escala axiológica. Todo se somete a discusión tomando como referencia los nuevos valores: la comida y la subsistencia. La autoridad se debe re-definir y es la que eternamente se discute pero termina imponiéndose la autoridad y la ley de los mas fuertes y arbitrarios, las de quienes tienen la suficiente “libertad de principio y de conciencia” como para eliminar todo freno y inaugurar las prácticas mas eficaces. Por tanto se replantea todo: los contratos, la moral, lo bueno y lo malo, hasta el mismo amor es visto desde otras perspectivas (las simetrías y asimetrías de las relaciones). Es como si la humanidad (¿Rousseau?) se inauguraran de nuevo, y todo pudiera volver a construirse. La lucha por la vida y la alimentación admite el robo, la extorsión, la violencia simbólica, real o la posibilidad de comprar o vender utilizando cualquier medio de pago: dinero, objetos de valor, sexo.

03. La sociedad previa a la ceguera es limpia y ordenada. La sociedad de los ciego es sucia: los nuevos ciegos no saben que están envueltos en basura, que viven en la basura. Pero, a su vez, la suciedad es metáfora de la sociedad. Sociedad = suciedad… ya que no pueden limpiar lo que no pueden ver, y no puede ordenar lo que no pueden acordar. La sociedad convertida es suciedad asume formas de animalización, de vida primitiva. Los grupos sociales (cada uno de los pabellones, especialmente los que respaldan al REY del Pabellón nº 3) tienen sus tácticas y sus estrategias, su negociaciones, sus claudicaciones, la construcción – pragmática – de sus propios principios. Los cierto es que los principios que gobiernan la sociedad son todos negociables y que hay un mundo de apariencias en que desaparece cuando se llega a la situaciones límites…

“Si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después en las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. “ (SARAMAGO. Ensayo sobre la Ceguera)

04. La sociedad normal – como en todos los momentos de la historia y en todos los relatos – pretende sacarse de encima y aislar a los indeseables: encerrarlos, impedirles toda comunicación, dejarlos librados a sus posibilidades, desentenderse de sus necesidades, excluirlos para exterminarlos. Y hay discursos legitimadores para hacerlo: el locutor de la TV es la voz que desde la pantalla (paradójico) lo justifica… como el sermón que alguien predica en el interior de una iglesia abandonada e invadida, dándole marco bíblico a la ceguera… Hay un juego muy marcado de analogías con situaciones sociales que tienen estas mismas características: grupos de indeseables sociales, raciales, distintos de tipos de enfermedades (o que se construyen como tales) a los que se pretenden eliminar. Sin embargo la sociedad termina víctima del mal, aun cuando ha aislados cuidadosamente a los “portadores del virus”.

05. Cuando algo de la sociedad cambia, todo cambia: cuando un elemento naturalizado (la visión y la libertad) desaparece, todo se cae… uno quisiera seguir, pero no puede: esa imposibilidad es aprovechada por fuerzas ancestrales: violentos, sin escrúpulos, los que tienen ventaja competitiva (ciego de nacimiento). Uno puede concluir (Rousseau de nuevo) que la sociedad original no es igual, es desigual: el contrato es el que intenta volverla igual para todos los signatarios del contrato, o porque a partir del contrato de debe construir la igualdad (como ideal). Curiosamente, ninguno de los personajes tiene un nombre para identificarlos. Estos son sujetos lanzados en medio del quiebre en donde brota el desconcierto de esta sociedad

06. El final tiene mucho de esperanzador: el fuego, la libertad, la sociedad destruida y la casa como Arca de Noe en la que se puede encontrar la salvación. Pero es también escéptico: a partir de la experiencia de la ceguera, siempre puede estar el virus latente. Es similar al final de LA PESTE de CAMUS: las ratas se han ido, pero puede regresar.

"Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.
Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa". (CAMUS. LA PESTE: FINAL) ¿Era solamente la liberación de Francia y de su sociedad de las ratas del nazismo o hay muchas ciudades invadidas?

JOSE SARAMAGO: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA (1996)

Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una «ceguera blanca» que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». José Saramago traza en este libro una imagen aterradora y conmovedora de los tiempos que estamos viviendo. En un mundo así, ¿cabrá alguna esperanza? El lector conocerá una experiencia imaginativa única. En un punto donde se cruzan literatura y sabiduría, José Saramago nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver. Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad.

FRAGMENTOS

(01) “Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra de asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso. Los conductores, impacientes, con el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión, avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fusta alzada en el aire. Habían terminado ya de pasar los peatones, pero la luz verde que daba paso libre a los automóviles tardó aún unos segundos en alumbrarse. Hay quien sostiene que esta tardanza, aparentemente insignificante, multiplicada por los miles de semáforos existentes en la ciudad y por los cambios sucesivos de los tres colores de cada uno, es una de las causas de los atascos de circulación o embotellamientos, si queremos utilizar la expresión común.
Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloque de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar el automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabemos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta. Estoy ciego.

Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer.”
(02) “De la puerta del ala derecha empezaron a llegar voces anunciando que ya no quedaba sitio, que todas las salas estaban llenas, hubo incluso ciegos que fueron empujados de nuevo hacia el zaguán, exactamente en el momento en que, deshecho el tapón humano que hasta entonces atrancaba la entrada principal, los ciegos que todavía estaban fuera, que eran muchos, empezaban a avanzar acogiéndose al techo bajo el cual, a salvo de las amenazas de los soldados, irían a vivir. El resultado de estos dos desplazamientos, prácticamente simultáneos, fue que se trabó de nuevo la pelea a la entrada del ala izquierda, otra vez golpes, de nuevo gritos, y, como si esto fuese poco, unos cuantos ciegos despistados, que habían encontrado y forzado la puerta del zaguán que daba acceso directo al cercado interior, empezaron a gritar que allí había muertos. Imagínese el pavor. Retrocedieron éstos como pudieron, Ahí hay muertos, hay muertos, repetían, como si los llamados a morir de inmediato fuesen ellos, en un segundo el zaguán volvió a ser un remolino furioso como en los peores momentos, después la masa humana se fue desviando en un impulso súbito y desesperado hacia el ala izquierda, llevándose todo por delante, rota ya la línea de defensa de los contagiados, muchos que ya habían dejado de serlo, otros que, corriendo como locos, intentaban escapar de la negra fatalidad.
Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados en la hedionda marea blanca que inundaba los corredores, las salas, el espacio entero. Fuera, en el zaguán, en el cercado, se arrastraban los ciegos desamparados, doloridos por los golpes unos, pisoteados otros, eran sobre todo los ancianos, las mujeres y los niños de siempre, seres en general aún o ya con pocas defensas, milagro que no resultaran de este trance muchos más muertos por enterrar. "


(03) Siguieron andando. Un poco más allá, dijo la mujer del médico, En el camino hay más muertos que de costumbre, Es nuestra resistencia lo que está llegando al fin, se acaba el tiempo, se agota el agua, proliferan las enfermedades, la comida se convierte en veneno, lo dijiste tú antes, recordó el médico, Quién sabe si entre estos muertos no estarán mis padres, dijo la chica de las gafas oscuras, y yo aquí, pasando a su lado, y no los veo, Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos, dijo la mujer del médico.

domingo, marzo 15, 2009

378. ELEGY + EL ANIMAL MORIBUNDO + ¿LA ELEGIDA?


Dirección: Isabel Coixet. País: USA. Año: 2008. Duración: 108 min. Género: Drama. Interpretación: Penélope Cruz (Consuela Castillo), Ben Kingsley (David Kepesh), Dennis Hopper (George O'Hearn), Patricia Clarkson (Carolyn), Peter Sarsgaard (Dr. Kenny Kepesh), Deborah Harry (Amy O'Hearn). Guión: Nicholas Meyer; basado en la novela "El animal moribundo" de Philip Roth. Producción: Tom Rosenberg, Gary Lucchesi y Andre Lamal. Fotografía: Jean-Claude Larrieu. Montaje: Amy Duddleston. Diseño de producción: Claude Paré.

Al viejo profesor DAVID descubrir a CONSUELA le resultó en un primer momento parte de un juego conocido. Pero en la vida nada es conocido para siempre y siempre suele haber sorpresas, de esas que lo mueven todo, lo transforman todo. CONSUELA representa para este sabio profesor que deslumbra con su inteligencia desde los medios y domina el discurso de las clases proclamando la teoría de la lectura como una reconstrucción permanente del texto…un antes y un después. Porque CONSUELA se deja conquistar, entra en el juego, pero sabe manejar su vida y sus afectos: impone condiciones, pone límites, deja avanzar pero también avanza. Y eso a DAVID que aborrece el matrimonio y que adora su libertad, lo sobresalta, lo inquieta, lo inhibe.

Sus amores ocasionales (mas de 50 díce) o sus amores acostumbrados con sus rituales asumidos desde hace mas de veinte años (la amiga madura que comparte su lecho de vez en cuando, ajeno a su vida y a sus intereses, pero que también reclama exclusividad), no provoca el terremoto que representa CONSUELA.


A George – el escritor amigo que claramente sabe distinguir entre sexo y amor, entre aventura y matrimonio, entre placer y palabras – también lo desorienta esta joven, 35 años menor que DAVID que ha cambiado sus hábitos y lo ha desestabilizado.

El paso de la edad no lo ha afectado, sus cambios en el cuerpo no han afectado su interior: DAVID sigue mirando la vida desde una edad sin tiempo: el amor, el placer, la belleza, la mujer, el sexo… pero algo descubre en él, en esa mirada que lo mira y se reconoce como alguien que no puede tomar en serio la propuesta de estabilidad o el reconocimiento frente a los otros (la fiesta y la familia cubana de CONSUELA).

La inesperada muerte del amigo, los conflictos con su único hijo, médico prestigioso al que recurrirá en un momento clave, las discusiones con respecto al abandono del hogar, los debates en torno a los diversos tipos de infidelidad son algunos de los temas que recorren la película que genera muchos interrogantes, especialmente cuando aparecen algunas frases que obligan a pensar y a repensar lo que nos pasa con el paso del tiempo, el cambio de nuestras miradas, el agotamiento de nuestro cuerpo, la fragilidad de las enfermedades.

Si los libros nunca son los que los autores escribieron sino lo que los lectores crean en sus lectura y son distintos cada vez que los leemos o accedemos a ellos, los cuerpos, las personalidades, las historias de los de los demás y nuestros propios cuerpos nunca son los mismos, porque se construyen en los demás o los construimos con nuestros ojos y nuestra subjetividad: no hay belleza, sino “ojos que ven belleza”, en cada encuentro o con el paso de los años. Las dos mujeres de la película lo revelan con veinte años o con dos años: a la percepción interior se le suma la percepción exterior… La mujer madura se descubre definitivamente vieja y CONSUELA reconoce lo suyo con la enfermedad que lo cambia todo.

David no quiere asumir compromisos: tal vez porque no puede asumirlos ya… y curiosamente cuando se ha desprendido de sus ataduras afectivas (el hijo con el que discute, el amigo con el que debe hablar y dar explicaciones, Consuela a la que ha defraudado) se refugia en su trabajo, en su producción, en sus libros, en sus clases, en su saber. Y es lógico: el compromiso implica poner en marcha la maquinaria incontrolable de lo afectivo… el trabajo mantiene el orden obsesivo e incontaminado de la razón. Tal vez ese final en el que definitivamente en su vida debe hacerse cargo de alguien, represente el salto hacia la madurez que su posición social de profesor descuenta, pero que su vida ha evitado de manera deliberada. Es verdad que el sexo es una forma de venganza contra la muerte, una forma de morir que de burla de la muerte verdad, pero también es verdad que el paso del tiempo es un testigo insobornable de nuestro devenir, de nuestro pasar.

Isabel Coixet se ha permitido el lujo de dar un final feliz a Elegy, modificando el libro que adapta para su peícula, que tiene un final abierto. La historia es pequeña, pero es tan humana que se transforma en una gran historia. Alguien – en un comentario – mencionaba que la película le generaba “síndrome de Sthendal”: son tantos y tan profundos los temas que nos desbordan. ¡Qué bueno que las vidas, los libros, las películas, los saberes nos provoquen – de vez en cuando – “síndrome de Sthendal”!

Un párrafo final para la fotografía (no el video): porque la fotografía, las imágenes ponen coto al paso del tiempo. Inmovilizan: allí están. La mirada del que mira atraviesa el objetivo y aprisiona en el negativo la imagen. Allí quedará – sin modificaciones – para siempre. Esas mismas fotografías nos exhiben sin pudor y sin piedad todo lo que hemos cambiado o lo que vamos cambiando, cuando las yuxtaponemos o nos comparamos. Tal vez la fotografía sea lo opuesto al texto: es como es, siempre es como es, aunque los habitantes de las imágenes hayan dejado de serlo.
“¿Quienes son las nuevas personas? Son las mismas de antes pero con máscara. No hay en ellas nada nuevo, en absoluto. No son más que gente."

“La belleza está en los ojos de quien mira”(como los libros están en la lectura de quienes acceden a ellos)
“Las mujeres hermosas son invisibles… Nadie puede ver a la persona real… Estamos tan deslumbrados por el exterior que nunca conseguimos llegar al interior”.
“Ahora soy muy vulnerable a la belleza femenina… todo el mundo se encuentra indefenso ante algo, y en mi caso es eso. Veo la belleza y ya no puedo ver nada más”.
“Mi cuerpo se vuelve viejo…. Pero yo por dentro sigo siendo el mismo…¿Cómo es posible que en mi cabeza nada haya cambiado?”
“No me siento joven por jugar con veinteañeros. Notas la diferencia cada segundo del partido”.
“Me estoy haciendo vieja. La forma en que me miran los hombres cambia cada día”
“¿Sabes lo más gracioso? Ahora me siento mayor que tú”.



La película proviene de la novela original PHILIPS ROH: EL ANIMAL MORIBUNDO. En el original, David Kepesh es un profesor sesentón de una universidad americana, con cierta notoriedad por presentar un programa cultural en la televisión. Y vive una serie de aventuras con sus alumnas, una vez que han dejado de serlas al final del curso, acusaciones de acoso y censuras institucionales. Aventuras que renueva cada curso académico. David es alguien que bendice la lucha por la libertad sexual de la mujer, la pildora y la desinhibición. Alguien que no cree en el amor pero se maravilla por el sexo. Alguien odiado por su familia, pero probablemente envidiado en secreto.
Roth propone una lectura filosófica sobre todo ello, presentando la narración en primera persona por el propio Kepesh. Y no nos deja indiferentes, podemos odiar o admirar el comportamiento de su personaje, pero no pasa desapercibido en una sociedad que glorifica el sexo como finalidad de la vida humana.
Pero notamos algo en Kepesh, intuimos, entrevemos que en realidad no es plenamente feliz con esa vida, que ha escogido libremente. Y entonces aparece una relación perturbadora con una de sus estudiantes que hace que David se plantee sus principios de libertad y sensualidad. Relación que esta vez pasa de la libertad a obsesión, quizá la última que pueda mantener, pero que desgraciadamente también acaba. Para desgracia de Kepesh. Consuela, la voluptuosa cubana protagonista de esta última aventura, al final del libro reaparece con un latigazo de realidad. Y es cuando Kepesh se desmorona.


Una novela corta (176 páginas), pero de la que se pueden hacer muchas lecturas. Una exaltación de la sexualidad como parte de la naturaleza humana. Un reflejo del alma humana. Un estudio de la soledad a la que se enfrenta el hombre moderno. Una reflexión sobre inmanejable proceso del envejecimiento. David Kepesh ha sido protagonista de tres novelas de Roth, pero llevaba sin aparecer en sus libros desde 1977.

miércoles, marzo 11, 2009

377. CONSTRUCCION DEL SUJETO COMUN

El mundo es como aparece
ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.
El mundo de los demás
no es el nuestro: no es el mismo.
Lecho del agua que soy,tú,
los dos, somos el río
donde cuanto más profundo
se ve más despacio y límpido.
Imágenes de la vida:
cada vez las recibimos,
nos reciben entregados
más unidamente a un ritmo.
Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.
El aire tiene el tamaño
del corazón que respiro
y el sol es como la luz
con que yo le desafío.
Ciegos para los demás,oscuros,
siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Trabajo y amor me cuesta
conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.
Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.

MIGUEL HERNANDEZ