domingo, noviembre 04, 2007

211. DOCENTES Y ESCUELAS DE HOY, ¿PARA EL MUNDO QUE VIENE?

¿Es posible tener una idea de cómo va a ser el mundo dentro de 35/40 años? En los últimos tiempos cambió la forma de prever cómo puede ser el mundo en el futuro. Se desarrollaron modelos matemáticos que, lejos de ser una bola de cristal, utilizan variables que pueden ser desarrolladas y, así, entender el efecto de éstas. Por ejemplo, actualmente Internet funciona con un protocolo de IP versión 3. Dentro de poco tendremos la versión 6. Eso significa que vamos a tener en un metro cuadrado la cantidad de direcciones de IP de 10 elevado a la potencia 26. Es decir, con esa cantidad (cada computadora en su casa tiene una dirección de IP, que la identifica dentro de Internet), todos los objetos van a poder estar conectados a la red. Esta va a ser tan cerrada que se va a transformar en una piel que va a cubrir todo el planeta. Todo va a poder ser controlado e integrado a la red, desde una lámpara hasta una puerta.
¿Qué va a pasar, entonces, con la privacidad? Siento comunicarles: la privacidad ya se perdió. A no ser que uno se vaya a vivir a un cerro en Jujuy, sin tarjeta de crédito ni seguro de salud, la privacidad ya no existe más.
¿Cuál va a ser la disciplina que va a revolucionar el mundo de los próximos años? ¿La nanotecnología, la biotecnología, las neurociencias? Es difícil decirlo. Lo que va a continuar ocurriendo es lo que ocurre hasta ahora: se descubre algo novedoso e inmediatamente eso genera una expectativa desmedida, que luego se transforma en una desilusión porque la expectativa no se cumple. Pero luego la novedad pasa por un período de decantación y realidad, y después entra en el sistema de producción estable. Cuando Second Life surgió, servía para todo, y ahora está entrando en un período de madurez, iluminación, y se transforma en algo viable desde el punto de vista productivo.
¿Por qué rumbos camina el progreso? Hay dos rumbos muy promisorios: la ciencia de la vida y la de la comunicación del hombre con su entorno. En la ciencia de la vida va a haber progresos, principalmente en genética, y mucho en farmacogenética. ¿Esto es bueno o malo? Bueno, pero no tanto, porque si ampliamos demasiado la supervivencia del hombre agrandamos el consumo y los recursos del planeta quedan escasos. Por el otro lado, la ciencia de la comunicación del hombre con su entorno también tendrá un papel importante: inicialmente el hombre se alimentaba de carne, luego comenzó a comer cereales y hoy lo que más consume es información. Es un infófago. Por eso, cada vez más, la comunicación y el acceso a ella aumentan.
Second Life es un mundo virtual difícil de imaginar como algo palpable o posible para la mayoría de las personas. Es como entrar en un jueguito electrónico y tener un personaje en el jueguito. ¿Qué participación puede tener ese desarrollo en nuestro futuro? Si todo el mundo quiere tener una Ferrari, el mundo no aguanta. El planeta no tiene átomos para que todo el mundo tenga lo que quiere. ¿Pero qué tal si la persona acepta tener una Ferrari en un mundo virtual? El chico anda en camiseta, pero en su mundo virtual tiene un Armani, en bits, claro está. Satisface su deseo personal sin generarle al planeta un desgaste a partir de su consumo y sin ocupar espacio. El hombre tiene que satisfacerse con un poco menos. En este sentido, los mundos virtuales tendrán un papel interesante. Van a demandar, claro, un cambio cultural. Pero es imprescindible. Porque el futuro va a ser rosado si hacemos algo desde ahora mismo para que lo sea. Si no, no.
¿En el futuro va a ser posible el teletransporte, como en Star Trek? Ya sabemos qué es necesario para hacerlo, pero enfrentamos un problema que es más de orden metafísico que físico. Hay que descomponer el objeto para “leerlo” hasta los mínimos detalles atómicos y subatómicos. Y, después, tomar estas partículas atómicas y subatómicas, transformarlas en energía, y transmitir esta energía hasta otro punto. Luego, tomar estas partículas y recomponerlas al estado original. Pero todavía no hay ni la más mínima idea de cómo transformar y teletransportar las cosas que la ciencia no mide, como el alma, la personalidad o los sentimientos.
Fabio Gandour, el "futurólogo" de IBM. LA NACION. 04-11-07

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